El pasado viernes se cumplieron 108 años de que se firmara el Plan de Guadalupe, con la cual Venustiano Carranza daría inicio a la Revolución Constitucionalista cuyo propósito fue restablecer el orden constitucional violentado por el golpe de estado perpetrado por Victoriano Huerta contra el Presidente Madero; los coahuilenses aprendemos este hecho en lo básico, desde niños en las clases de historia de primaria y secundaria y dejando en muchos de nosotros alguna huella, sobre todo el conocimiento del registro en nuestra historia nacional del hombre que sentó las bases del México Postrevolucionario gracias a la Constitución de 1917, tantas veces vejada, incumplida y reformada a contentillo de los Presidentes, para poder decir que actúan conforme la Carta Magna para ejecutar sus planes de gobierno.
El Varón de Cuatro Ciénegas no ha merecido para la 4T su consideración ni en su emblema ni en el centenario de su muerte, a pesar que es la Revolución Constitucionalista el verdadero antecedente, esa tercera transformación, que según concepción elemental del actual Presidente, será superada por la 4T, al menos en su sueño, y lo que comunica cuando nos muestra el Primer Magistrado que le encanta la historia, esa que medio aprendió en la primaria y que le hace mencionar con tal ignorancia y desfachatez que Guerrero dictó Los Sentimientos de la Nación a Andrés Quintana Roo, haciendo que se retuerza en su tumba el Gran Morelos.
Carranza al recibir el telegrama de Huerta donde comunicaba que autorizado por el Senado asumía la Presidencia, inmediato envío escrito al Congreso estatal para decirles que no podía, dado el procedimiento seguido, reconocer a Huerta como Presidente, sometiendo a su parecer qué actitud debía asumir el Gobierno de Coahuila; apoyando al Gobernador emiten el decreto 1421 del 19 de febrero en el cual:
se desconoce al Presidente, y se le dan facultades extraordinarias para que proceda a armar fuerzas. Carranza organiza ejército, recorre Ramos Arizpe, Arteaga y Monclova y decidiendo crear un instrumento político, el 26 de marzo firman el Plan de Guadalupe.
El día 29 se da el primer encuentro entre los federales y el ejército constitucionalista ahí nacido también, fuerza menor que aparentó ser mayor haciendo polvareda con ramas por varios rumbos, haciendo huir al enemigo.