Política

Individuo y sociedad

La sociedad no subsiste por sí misma, sino que se sustenta en los individuos que la forman, de modo que si éstos desaparecen, desaparece la sociedad. Ahora bien, para la existencia de nuevos individuos se tiene que suponer, en un caso extremo, un mínimo de sociedad, por lo cual se podría replantear la cuestión de qué fue primero la gallina o el huevo. Más todavía, la pregunta nos lleva a una consideración de fondo, es decir, qué es lo que debe tener prioridad en los órdenes político, jurídico, económico y similares, el individuo o la sociedad. Aquí es importante precisar algunos puntos que nos permitan mejorar nuestro enfoque.

Lo primero que debía saltarnos a la vista es que para comprender este asunto, no basta decir que cada elemento de los que componen la sociedad humana es un individuo, porque, aunque es correcto, falta señalar que cada quien es una persona. Cada ser humano es un individuo de naturaleza racional, es decir, posee su cuerpo, con sus órganos, aparatos, sistemas, sentidos y, sobre todo, posee inteligencia y voluntad. El ser humano, cada uno es libre y responsable de los actos libres que realiza. Desde este punto de vista se sostiene que, por ser persona, cada quien tiene una dignidad que debe ser respetada por todos.

El ser humano, además, es social por naturaleza, lo que significa que cada uno necesita de los demás, relacionados según un cierto orden, para poder subsistir y para poder perfeccionarse. La necesidad de la sociedad toca el ámbito de la alimentación, de la salud, de la cultura, etc. pero a su vez nos introduce a un nivel aún más importante: la perfección y la felicidad de la persona solo se encuentra en las demás personas. Una persona como tal nunca es un medio a la manera de los objetos gracias al cual puedo alcanzar la felicidad, sino que la felicidad implica ser feliz con los demás y este es el último sentido de la solidaridad.

Retornando a la cuestión inicial, la elección entre individuo y sociedad no parece una disyuntiva adecuada. A través de los siglos y a lo largo y ancho del mundo los hombres se han organizado de muchísimas maneras, de mejores a peores, y en cada tiempo y lugar las generaciones humanas seguimos en esos procesos. Son dos puntos de referencia los que no deben perderse ante las posibles alternativas: la dignidad de cada ser humano y la solidaridad que manifiesta el vínculo que nos une a todos como personas. Lo personal y lo comunitario son irrenunciables.


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Pedro Miguel Funes Díaz
  • Pedro Miguel Funes Díaz
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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