Política

La acción afirmativa

La eliminación del mecanismo de la acción afirmativa que sustenta algunos criterios de admisión aplicados por las universidades estadunidenses mejor rankeadas, pondrá en la picota la posibilidad de garantizar la diversidad e inclusión estudiantil universitaria. Van unas cuantas razones de fondo.

El sentido de la acción afirmativa se resume en lo siguiente: favorecer a una minoría no privilegiada por cuestiones étnicas, raciales o socioeconómicas.

Su principal objetivo es romper con prácticas discriminatorias institucionalizadas que victimizan sistemáticamente a ciertos grupos poblacionales, negándoles la posibilidad de acceder a las oportunidades que les permitan tener una vida digna.

Más allá del valor que reivindica en términos de derechos humanos, la mentalidad conservadora está convencida que el fundamento, procesos y efectos de la acción afirmativa resultan contradictorios y perniciosos, porque concede un trato preferencial a unas personas discriminando a otras, como dijo John Roberts, presidente de la Suprema Corte, por “el color de su piel […]; en función de su raza”.

Aunque suena potente, el argumento de Roberts es bastante engañoso, porque la acción afirmativa es una forma de discriminación positiva que desde los años 60 ha permitido a las universidades estadunidenses “mitigar” la desigualdad de cuna que caracteriza a los grupos raciales más desfavorecidos que tratan de ingresar a ellas. Quien logra acceder por la vía de la acción afirmativa, por lo regular resulta ser la primera generación de su familia que tenga un título universitario.

Al eliminar el mecanismo de la acción afirmativa y establecer un mismo criterio de admisión para todos los aspirantes, automáticamente, negros y latinos quedarán a la zaga de las oportunidades reales en la carrera por la vida, ya que el punto de partida desde el cual la comienzan está muy por detrás de los blancos y algunos grupos asiáticos. Por ello el despropósito de la Suprema Corte es redondo.

Mientras las brechas de desigualdad que separan a millones de jóvenes sean tan profundas, la acción afirmativa, además de ser un mecanismo eficaz para promover la inclusión y diversidad universitaria, seguirá siendo una vía legítima para hacer justicia a lo que la mala fortuna de cuna les había negado.

Desde una mirada ética, el control de daños sociales es relativamente fácil de entender. Desde el lente de la política y la economía, de momento, resulta imposible.


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Pablo Ayala Enríquez
  • Pablo Ayala Enríquez
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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