Política

Las razones correctas

¿Cuáles son las razones correctas para actuar? Según el punto de vista desde el que se hable, las razones varían de cabeza en cabeza.

Quien decide mantenerse célibe, darle vuelo a la hilacha, vivir en soltería, unirse en matrimonio o irse por la libre, se siente en paz consigo mismo, porque hizo lo que consideraba correcto, aunque otras personas, igualmente tranquilas consigo mismas, piensen exactamente lo contario. Lo mismo sucede con la religión y la ideología política. Los panistas no coinciden con los morenistas, ni los musulmanes con los ateos. También en estos casos cada cual encuentra la razón que considera apropiada para hacer lo que hace, aunque medio mundo opine lo contrario. En el caso de las razones morales, me parece, la cosa funciona de manera diferente. Me explico.

Ernesto Zedillo fue presidente de México, porque asesinaron a Colosio, no porque fuera el más capaz, el de mayor experiencia política, el que representaba mejor los intereses de la ciudadanía, el que encarnaba los valores y principios éticos que esperaba ver en un político. Zedillo se sacó la rifa del tigre a causa de una aberrante injusticia. Punto.

De igual forma, la incipiente cultura medioambiental que vemos reflejada en acciones relacionadas con el consumo responsable, el uso de energías renovables y las prácticas de reducción, reúso y reciclaje, no brota de los valores asociados al espíritu ecológico, sino del temor que generan las tantas advertencias hechas por grupos de científicos que juran y perjuran que, si seguíamos al mismo ritmo de consumo y descarte, el planeta tenía los días contados.

Tampoco las mujeres participaron en las elecciones, ni les fueron reconocidos los derechos que ya disfrutaba el hombre en el ámbito jurídico, laboral y social, porque la igualdad de género había llegado a la etapa de las florituras. Fue, justamente, el hartazgo de aquellas y de esa parte de las y los colectivos sensibles lo que posibilitó que las mujeres pudieran abrirse espacio y forjarse una carrera en esferas hasta hace muy poco vetadas para ellas.

Casos como estos nos permiten entender que las razones que están detrás de las acciones que consideramos justas y debidas, tienen un telón de fondo que dista mucho de nuestras aspiraciones morales.

¿Eso quiere decir que no importan las intenciones y medios que se empleen cuando el resultado es éticamente válido? Evidentemente no defendería tal idea, pero de este espinoso tema, le hablaré en otra entrega, porque este día me toca vacacionar.


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Pablo Ayala Enríquez
  • Pablo Ayala Enríquez
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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