Política

Por la dignidad de las personas

Dignidad el nombre del significado constitutivo de las personas humanas. Dignidad lastimada y hoy aun negada en un mundo convertido al poder, la riqueza material y la supremacía del fuerte. Nada fácil de alcanzar el objetivo del Centro Universitario por la Dignidad y la Justicia Francisco Suárez, SJ inaugurado el pasado 28 de agosto, en el ITESO, que a la letra propone: “… rescatar la dignidad humana y buscar justicia para las víctimas que han visto violados sus derechos humanos, (…) una respuesta concreta a la grave crisis en materia de derechos humanos que atraviesa el país, y Jalisco en particular…”. Vale festejar la iniciativa, ofrecer apoyo y colaborar en la tarea.

La dignidad humana se lastima cuando un humano considera posible tratar a otro humano como un ser no humano. La paradoja es grave: El humano maltratado por otro humano ve lastimada su dignidad, a veces al grado de casi desaparecer, y el maltratador se rebaja al grado de casi perder su propia dignidad al atreverse a lastimar a otro humano. Por eso “rescatar la dignidad” se refiere a hacer lo necesario para evitar el maltrato entre humanos, y a construir un ámbito cultural y social tal que sea imposible para quien considera factible maltratar a otros, lo realice.

Más allá de las barreras jurídicas y del derecho, las costumbres y las creencias en medio de las cuales vivimos y convivimos han de ser tales que se constituyan en las barreras de la conciencia social y moral, con las cuales sea imposible el odio y el miedo, los dos sentimientos desde los cuales se rebaja a la dignidad, propia y del otro, en la vida en común. De ahí que rescatar la dignidad humana hoy lastimada al grado de ignominia, implica, por una parte, vigilar y castigar. Vigilar para identificar las transgresiones, y castigar para desanimar los actos indignos por miedo al castigo. Derecho para vigilar con dignidad y para castigar la transgresión con dignidad.

Por otra parte, sobre todo, implica rehacer la fuerza de los vínculos de nuestra convivencia social para conseguir una fuerte articulación entre nosotros tal que sea cada vez más difícil proceder contra otros y su dignidad por el “tatuaje” ético exigido por la nueva cultura, sus costumbres y creencias. Apenas empezamos a construirla. La tarea terminará cuando nadie, así sea poderoso, se atreva a “levantar la mano” contra otra persona. 

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Miguel Bazdresch Parada
  • Miguel Bazdresch Parada
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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