Política

Valor social de la educación

Educar es una tarea indispensable para vivir en sociedad. Los humanos tenemos la desventaja, en relación con los animales, de la necesidad de aprender. El ser humano si no es educado, aun en su forma más elemental, no sobrevive en esta tierra. Esa educación es una obligación de quien atiende al recién nacido, padres o sustitutos de ellos, pues el humano recién nacido sólo sabe gritar – llorar para llamar la atención y conseguir alguna solución a su malestar por medio de algún ser humano mayor.

Atender las necesidades de un semejante humano es una responsabilidad de los humanos enterados de las necesidades de ese ser humano. No es una graciosa concesión, no es un gesto de buena voluntad y menos una caridad ante lo lastimoso del otro. Los animales nos dejan ver la inescapable atención del menor, del lastimado, del enfermo, del hambriento, del triste. No se rinden, aunque no consigan buenos resultados. Los humanos somos los únicos capaces de no escuchar la voz de auxilio o de ayuda. Desde luego con un halo de “buena obra” pues “no le dimos al que no lo merece”, “es un farsante que pide pero no trabaja”.

En ese panorama se hace evidente la vital importancia de la educación, cuyo principal trabajo es ayudarnos a pensar antes de actuar, de caer en la cuenta de las verdaderas causas de los hechos, y evitar la repetición “lo que se dice” sin pensarlo o cuestionarlo. Y sobre todo nos ayuda a preguntarnos “todos” los por qué suceden los hechos, o por qué no suceden otras cosas.

Ese “preguntarnos” será más útil si lo fundamos en, lo que hemos llamado, pensamiento crítico, es decir pensamientos en los cuales nos cuidamos de reconocer el por qué (fundamentos) y el para qué (propósitos) de las conclusiones alcanzadas. Ahí, en este punto está el valor social de la educación.

Vale la pena transcribir unas palabras escritas por el Dr. Felipe Martinez Rizo, educador, rector que fue, de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, investigador acucioso y pertinaz de diversos tópicos educativos. Estudió y escribió sobre el valor social de la educación. Aquí algunas de sus conclusiones:

“Sin sobreestimar las posibilidades de la escuela, creo que algo podrá hacer mejor que la calle para reducir la violencia, si da una buena educación a lo largo de una jornada completa en la que, además de enseñar lengua, matemáticas y ciencias, se ofrezca a los niños, sobre todo a los más pobres, un ambiente respetuoso, seguro e incluyente, en el que más que nada aprendan los valores cívicos y de solidaridad, viviéndolos con sus compañeros y sus maestros. Es importante estudiar si las escuelas son buenas, pero no con la visión miope de los rankings, sino a partir de la convicción de que no lo serán si no contribuyen a preparar jóvenes que quieran transformar su sociedad y mejorarla, y que también sepan perdonar a sus mayores por no haberlo conseguido, sabiendo que ellos tampoco lo conseguirán del todo.” *

Este acercamiento nos avisa cómo la educación es una actividad con valor social pues se espera de los educados una contribución a necesidades y situaciones sociales tales como el respeto a los demás, la civilidad o contribución a la mejora de la vida social en el país, la promoción de la solidaridad actitud con la cual se hace posible considerar la necesidad del otro como un reto para mí. Y la participación social como una contribución a la gestión de la ciudad desde una visión en la cual se incluye la aportación de los ciudadanos.

Otro modo de ver el valor social de la educación es separar el valor subjetivo del valor objetivo de la educación. Tres investigadores (J.M. Jornet, M.J. Perales y P. Sánchez-Delgado) reportaron en la Revista iberoamericana de evaluación educativa (consultar en: http://www.rinace.net/riee/numeros/vol4-num1/art3.pdf) los resultados de su trabajo con el valor social de la educación en el artículo titulado: “El valor social de la educación: entre la subjetividad y la objetividad. Consideraciones teórico-metodológicas para su evaluación”.

La propuesta de su trabajo es separar para fines de estudio y valoración los aspectos objetivos de la educación: Cursos, profesores, estudiantes, evaluaciones y otros, de los valores subjetivos o aspectos asociados a los sujetos de la educación. El valor social lo concretaron en cuatro preguntas:

1. ¿Cuáles son las aspiraciones y metas que se plantean el alumnado y las familias en la educación?

2. ¿Qué consecuencias y/o beneficios perciben el alumnado y familias que tiene la educación para el bienestar personal y social?

3. ¿Qué valor intrínseco para la vida dan a la educación el alumnado, las familias y el profesorado?

4. ¿Qué elementos les pueden ayudar o dificultar en el proceso educativo?

Las respuestas ofrecen un panorama de la cotidianidad, de los hechos, en los centros educativos y no sólo resultados de los exámenes de conocimiento. Por tanto, ayudan a comprender, por ejemplo, la importancia de la expectativa de conseguir un “buen” trabajo si vas a la escuela, y la consecuencia negativa, si no sucede tal escenario, el abandono de la escuela. Responsabilidad, justicia, libertad, colaboración, congruencia (estudios – realidades) y cuidado son algunos de los ánimos subjetivos con los cuales estudiantes, familias y autoridades le dan valor social, o no, a la educación. Tanto o más valor que las buenas calificaciones.

*Martínez-Rizo, F. (2018). La preocupación por la calidad de la educación y su valor social. Revista Fuentes, 20(2), 17-27


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Miguel Bazdresch Parada
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