Política

El Mundial imaginario y el de verdad

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Ya llegamos. El jueves arranca la fiesta que cada cuatro años centra la mirada en los veintidós deportistas que, representando a sus países en ciento cuatro partidos disputan la Copa Mundial de Futbol.

Más allá de los excesos, corruptelas, ambiciones y triquiñuelas de la institución que manda sobre el futbol del mundo y es dueña del evento; no hay mes que atraiga más miradas, más pasiones, más alegrías y más decepciones para quienes amamos este deporte más allá de cualquier cosa.

Como cada cuatro años y ahora más por los tiempos en que vivimos, llegamos especulando que “no se siente ambiente mundialista”, pero creo, como en cada Mundial, que el ambiente solo se puede sentir cuando empieza la disputa en la cancha. Cuando veamos a los jugadores arrancar desde el centro del terreno los noventa minutos que definen cada partido.

Es cierto, hay cosas raras en este Mundial. En tres países, con distancias de miles y miles de kilómetros entre una y otra ciudad sede, en medio de una situación política y económica global que trae al mundo más que preocupado y con el hombre que en buena medida ha provocado todo esto presidiendo el país donde se realizarán más juegos y los más importantes. Todo esto enrarece el ambiente, cierto.

Pero el futbol es el futbol. Quienes desde hace muchas décadas somos fanáticos lo sabemos.

Hace 56 años que mi padre me llevó al Azteca a ver un partido del Mundial. A partir del jueves otros muchos, miles de padres llevarán a sus hijos a algún lugar —no sé si a un estadio porque se volvieron locos con los precios los organizadores—; pero a alguna fiesta en alguna casa o un restaurante o un lugar público a disfrutar del espectáculo que cada cuatro años nos marca.

Como cada cuatro años, hemos imaginado muchas cosas en las semanas recientes. Muchas que no tienen nada que ver con el futbol sino con la política y las ambiciones de los políticos alrededor del evento.

Pero como cada cuatro años, desde el jueves solo importará lo que pase en la cancha. Ese es el verdadero Mundial.

Uno, además, que está lleno de estrellas, con varios países capaces de llegar hasta las últimas rondas de eliminación que nos tendrán pegados a las televisiones y que llenarán nuestras conversaciones con amigos, familiares y desconocidos.

Tengo esperanza en que la magia del futbol logrará eso. Unas semanas de salirnos de la locura que vivimos y dedicarnos al futbol. No está mal. Eso imagino. Espero se haga realidad.


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Carlos Puig
  • Carlos Puig
  • carlos.puig@milenio.com
  • Periodista. Milenio TV, Milenio Diario y digital, de lunes a viernes. Escucho asicomosuena.mx todo el tiempo.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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