Política

En búsqueda de soluciones

Diversos medios de comunicación social avisan de manera cotidiana de situaciones en las cuales personas e instituciones, por algún motivo, se atreven a querer violentar las leyes en diferente sentidos para cumplir o lograr objetivos personales o a lo más de grupo. Algunos ejemplos recientes ayudan a mirar nuestro mundo en variadas problemáticas y al mismo tiempo demandan mejores medios para evitar tales violencias a la ley y al convivir coherente con las mejores metas humanas.

Diversos medios dan la noticia de la muerte mediante eutanasia legal de una joven mujer, parapléjica, sin remedio posible, quien dentro de las normas legales españolas solicitó se le permitiera, jurídicamente, ejercer voluntariamente el derecho recibir el tratamiento con el cual moriría. Todo después de una batalla legal en especial con su padre, asesorado por Abogados Cristianos, una asociación defensora de la versión más conservadora de ciertos mandamientos de la Iglesia Católica, algunos ya retirados del Canon católico. Estos casos, no pocos, mantienen una contradicción: Si la persona opta por el suicidio en cualquiera de sus formas, no hay medios para evitarlo. En cambio, si opta por una ayuda legal ahora posible en España y otros países, los opositores pueden levantar su voz, en favor de la vida, y si les dan la razón, condenan a la persona sufriente a una vida de dolor, insufrible, pues puede “santificarse” con tal sufrimiento irremediable con medios humanos. Argumento, desde luego, nunca considerado por la doctrina de Jesús el Cristo.

Los años de lucha vivida por la joven española a la vez de mostrar el recto uso de la ley, nos avisa de otras leyes cuyos mandatos son oponerse a conductas ilegales con las cuales se lastima la convivencia de diferentes espacios y grupos de la sociedad, son, hasta ahora, poco eficientes para fortalecer la convivencia social. El recién nombrado fiscal general del Estado de Michoacán tomó la determinación de judicializar las investigaciones en las cuales se señala la participación de personas menores de edad detenidas por diversas infracciones graves.

Según una nota del periódico El Universal el fiscal declaró en un acto público: “Nosotros sí tomamos la determinación de judicializar todas las carpetas de investigación de aquellos menores que estén involucrados en homicidios, portación de armas de fuego y algunos otros delitos de alto impacto”. Con estos modos se apuesta a una corrección de los menores infractores, pues el fiscal general, propone: “… es importante, porque no podemos permitir que por el hecho de que sean jóvenes no va a pasar nada. Tiene que haber alguna sanción”.

El contraste de las dos situaciones legales visitadas en el texto anterior es una importante lección. En un caso la ley pretende proteger y respetar la determinación de un ser humano cuyo sufrimiento impide prácticamente cualquier desempeño de la persona, y por tanto la muerte asistida es una opción a tomarse por decisión informada y libre de la persona en sufrimiento. La ley ayuda a morir, único remido, a una persona.

Por otro lado, en otro caso la ley pretende castigar a un infractor, hasta hace poco considerado inimputable por su corta edad. Pues ese castigo, ahora carcelario, se espera ayude a evitar que los jóvenes imputados corrijan sus modos violentos de actuar, en perjuicio de otros miembros de la misma sociedad en la cual viven.

El primer caso usa la ley para asegurarse de una decisión libre, informada, demostrada por elementos de la ciencia médica y ratificada en lo humanamente posible. En el segundo caso se aplica la ley para castigar al infractor de esa misma ley. Se espera que la reducción en prisión permita al sujeto usar su libertad, esa misma libertad perdida al lastimar a otros humanos como él, para darse cuenta de su equivocación y mal comportamiento, y así, no quiera saltarse esa ley y delinquir de nuevo.

En el primer caso es de lamentar cómo los seres humanos aun no tenemos conocimiento para evitar situaciones de dolor tan extremas tales que finalizar la vida es lo único aceptable. En el segundo caso es de lamentar la pérdida de la libertad, esa con la cual nos humanizamos, para “pagar” el dolor y la molestia causada a otros humanos semejantes. El contraste sin duda nos deja ver un estadio de la humanidad aun sin encontrar formas menos dañinas de resolver los conflictos personales y sociales en los cuales, parece, confiamos mucho las soluciones a nuestros problemas.

Estas situaciones humanas pueden resolverse mediante un mejor aprovechamiento de eso, aun por encontrar en la humanidad nuestra: La vida es el material y la educación es la herramienta.


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Miguel Bazdresch Parada
  • Miguel Bazdresch Parada
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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