Opinión
Luis Miguel Rodríguez Cruz
Luis Miguel Rodríguez Cruz
  • luismrdzcruz@gmail.com
  • Columnista en La Afición desde Enero del 2009. Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Información de Universidad La Salle Laguna, con Maestría en Educación por Universidad Interamericana para el Desarrollo.
  • ¿Qué se puede decir y escribir a estas alturas?

    Pagan por obtener emociones y sentimientos, pero sobre todo pagan para obtener alegría y felicidad. En los últimos años solamente ha emanado tristeza, desilusión y hasta indiferencia del Estadio Corona.
  • Dijeron que no sería sencillo, pero no se pasen

    Deben confiar en él porque necesitan futbolistas de nivel. Si en el club se sienten orgullosos de él, que lo demuestren.
  • Esto se acabó desde la jornada 3

    Todo se fue al caño desde aquel día en que la afición americanista invadió el TSM como nunca antes había sucedido.
  • Yo no creo en la versión de Ortiz

    Una cosa debe quedar clara: si el Santos busca volver a ser el de antes y robustecer su proyecto y pagar la deuda con su afición, Barticciotto debe ser la piedra angular de ello.
  • Rumbo al Mundial de clubes y el Mundial del 2026

    Pero también la FIFA tiene razón: la multipropiedad nunca, pero nunca será algo positivo, pues los intereses existen y siempre existirá algún tipo de manipulación o triangulación, por mínima que sea.
  • ¿Regreso a la realidad?

    La victoria del Santos es una inyección anímica de tal magnitud que bien se puede afirmar que el Santos ha despertado. El Santos está de regreso.
  • Orgasmo generalizado en el estadio Corona

    La victoria del Santos es una inyección anímica de tal magnitud que bien se puede afirmar que el Santos ha despertado. El Santos está de regreso.
  • Nada que reprochar

    Pero una cosa debemos tener muy presente: el Santos jugó bien, muy bien por momentos. Los de Ortiz metieron constantemente en aprietos a Monterrey y a su débil, con todo y Sergio Ramos, zaga defensiva.
  • Con todo ante Monterrey

    Los de Ortiz van mejorando poco a poco y, de la mano de su nuevo delantero estelar, tumbaron a un Atlas que no dista mucho en su andar al del Santos: igual de mal.