Me puse atento a lo que veía esa madrugada en el programa televisivo Hollywood One on One, que cubre próximos estrenos cinematográficos. Estaban hablando de la película Cats y de pronto apareció el compositor Andrew Lloyd Webber con la cantante Taylor Swift para decir que agregarían a la obra una canción con música de él y letra de ella. Me cayó bien Swift cuando hizo esta broma: si el público no podría tener una letra de T. S. Eliot (la T. y la S. por Thomas Stearns) tendría una letra de T. S. (Taylor Swift). Pensé también que el asunto podría funcionar cuando oí a Swift decir que había hecho la letra luego de adentrarse en la obra de T. S. Eliot.
Porque así habían salido bien las cosas en un principio para Cats (1981). Recordemos un poco. En 1977 Andrew Lloyd Webber empezó a ponerle música a los poemas sobre gatos que conocía desde niño y que Eliot publicó en 1939 luego de escribírselos originalmente a sus ahijados. Su primer intento no daba para una obra cabal sino para una sucesión de personajes que interpretarían canciones. Lloyd Webber ya casi se había resignado a que así fuera hasta que para ver la cuestión de los derechos hizo contacto con la viuda de Eliot, Valerie Fletcher, y ella le mostró apuntes y papeles inconclusos de Eliot sobre otros gatos. Había sobre todo el esbozo de una gata, Grizabella la Gata del Glamour, basada en el poema “La bella armera” de François Villon, alguien que vio pasar sus días de belleza y a quien ya arrincona la vejez. A Eliot le pareció al fin que era muy triste para niños y lo descartó; pero para Lloyd Webber y Trevor Nunn, el director de teatro londinense al que invitó para desarrollar la obra, los ocho versos conservados del poema fueron oro molido. Convirtieron a Grizabella en el personaje central de Cats y al tiempo le dieron a la obra un norte narrativo que no tenía. Algo más: Nunn confeccionó la letra de “Memory”, luego la pieza más famosa de Cats y que funciona como el “aria” de la obra, y recurrió por lo menos a los poemas de Eliot “Rhapsody on a Windy Night” y “Preludes”. Y algo más: el “recitativo” titulado “Los momentos de la felicidad” a cargo del gato-personaje Viejo Deuteronomio, está hecho con nueve versos extraídos de “The Dry Salvages”, uno de los Cuatro cuartetos del mismo Eliot.
He ido a buscar la letra de Taylor Swift. Y pues no. No trae ecos ni frases de Eliot. Como si solo se hubiera “adentrado” en “Memory”. Quizá funcione como canción aparte y hasta se gane un Óscar. Pero es T. S. sin Eliot.