El impresionante libro de Malva Flores Estrella de dos puntas. Octavio Paz y Carlos Fuentes: crónica de una amistad (Ariel, 2020) hace reflexionar al cartujo sobre la importancia de la crítica, el diálogo, el disenso, desdeñados en el actual tiempo mexicano con rotunda soberbia, a través de la constante y frenética descalificación de quienes cuestionan o se oponen a un proyecto político con el cual muchos de los problemas del país en vez de resolverse se han agudizado, entre ellos la pobreza, el desempleo, la violencia contra las mujeres.
Así ha sido siempre cuando se trata de imponer una sola manera de ver el mundo, se desacredita o margina a los adversarios. En el esplendor de la Revolución cubana —recuerda Malva—, Fidel Castro llamaba a los intelectuales críticos “liberales burgueses” o “agentillos del colonialismo cultural”; en el México de hoy el Presidente les dice “reaccionarios”, “conservadores”, “hipócritas”, entre otros adjetivos repetidos sin escrúpulos por sus acólitos.
Estrella de dos puntas nos devuelve a un mundo de ideas, pasiones y polémicas en donde el poeta y el narrador fueron protagonistas, en ocasiones desde posiciones distintas, pero siempre en contra de los dogmas.
En una carta a su amigo cubano Roberto Fernández Retamar, Paz le escribe: “Yo no creo en el espíritu de sistema ni en los monólogos históricos. No sé qué sea la historia, pero sé que no ha sido nunca un soliloquio. Creo en la pluralidad. En el diálogo. A condición de que sea verdadero, sin reservas mentales y fundado en el reconocimiento de las diferencias de cada uno”.
Solo desde terquedad o la obediencia ciega podría negarse la validez de estas palabras, la necesidad de cuestionar, en todo momento, los “monólogos históricos” de quienes desde el poder se piensan infalibles.
Fuentes también defendió con firmeza el derecho a la crítica. ¿Quién denigra a México?, pregunta en una carta al periódico Novedades: “¿O el que protesta o el que adula?” En otra carta, a Neruda, lamenta la sordera de un sistema extraviado “porque no se escucha más que a sí mismo”. Parecen escritas el día de ayer.
Queridos cinco lectores, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.