La vida no se mide ganando puntos como en un juego, ni por el número de amigos que tengo, ni por cómo me aceptan los otros. No se mide por mis planes para el fin de semana o por qué me quedo solo en casa.
No se mide según con quienes salgo, con quienes salía, ni aún por si no he salido nunca con nadie. No se mide por las personas que he besado, ni por el sexo, ni por la fama de mi familia, ni por el dinero o bienes que poseemos, ni por la marca del auto que manejo, ni por la escuela a la que asisto.
No se mide por lo feo o guapo que soy, ni por el tipo de música que prefiero, ni importa si mi pelo es rubio o negro o mi tez es blanca o morena, ni por lo inteligente que sea, ni por los resultados que dicen los exámenes que obtengo.
No se mide por los clubes sociales a los que pertenezco, ni por qué tan bueno soy en el deporte que practico. La vida simplemente no es eso.
La vida se mide según el amor que doy o el daño que hago, por la felicidad o la tristeza que proporciono a otros. Por los compromisos que cumplo o las confianzas que traiciono.
Se trata de si lo que digo es dañino o benéfico, de si me alejo o si contribuyo a los malos entendidos, de si saber si los juicios que expreso por qué los hago y a quién y con qué intención los externo.
De saber a quién le hago caso o a quién ignoro. Se trata del odio que puedo tener, de cómo lo elimino o como lo riego y lo cultivo. Pero la mayor parte se trata de si uso mi vida para amar o para envenenar el corazón de otros.
Al final, yo, y solo yo, escojo la manera en que afecto -para bien o para mal- el corazón de mis semejantes.
De esas decisiones es de lo que se trata la vida. Autor anónimo.
Amigo lector: la vida es mucho más de lo todos podamos decir de ella. Aprender a vivir es lo más importante que precisamos en nuestro paso por el mundo.
Vivir supone un reto para el que se decide a tomar las riendas de su destino, para quien asume que más allá de las circunstancias existe algo que sólo a él le pertenece.
La más grande lección de cada día es aprender a vivirlo a plenitud, con sinceridad, con sencillez y con respeto.
No se obsesione por la meta y... disfrute más de la travesía. Usted ¿qué opina?