Después de un sexenio de aislamiento internacional, en que con el pretexto de que la mejor política exterior era la interior y el presidente López Obrador hizo política pública su preferencia a no viajar al mundo para encontrarse con líderes de otros países; la presidenta Claudia Sheinbaum ha decidido viajar en estos días a Barcelona, donde tendrá la oportunidad de ver y, si se puede, reunirse con varios líderes.
Sheinbaum asiste al encuentro del Foro Democracia Siempre, cuya primera versión fue en Chile, cuyo objetivo, dice ahora el gobierno español, es “defender los principios y valores de democracia, multilateralismo, respeto al orden internacional basado en reglas”. El Foro se da en el contexto de dos días de paneles y discusiones del Global Progressive Mobilization.
El foro abordará asuntos como defensa de las instituciones, multilateralismo, desinformación y desigualdad. Hasta el momento, además de la presidenta mexicana, han confirmado los líderes de España, Brasil, Colombia, Uruguay, Sudáfrica, Albania, Lituania, Barbados, Cabo Verde, la presidenta de Irlanda y el del Consejo Europeo.
Está claro que el Foro es una herramienta de Pedro Sánchez, en un momento complicado para él y su partido en España; igual para Petro que ya se va o Lula en momentos que sus partidos no tienen sencilla la ruta en elecciones próximas; pero eso no quita que también sea una oportunidad para la presidenta Sheinbaum.
Está claro que Sheinbaum asiste a esa reunión porque se siente cómoda ideológicamente. Son gobiernos de izquierda en momentos en que la derecha gana terreno en buena parte del mundo. Es una oportunidad para conversar y escuchar a sus iguales. Sus historias, sus éxitos y sus fallos. Es también una manera de hacer bloque con gobiernos que, basta ver la agenda temática, ven con preocupación el trumpismo y a sus aliados.
Ahí está, por supuesto el riesgo. Trump anda ocupado en su guerra y tal vez no volteará a ver lo que suceda en Barcelona; pero más allá de afinidades y diferencias ideológicas, la economía mexicana depende de esa relación y estamos en plena negociación del Tratado que medianamente sostiene la economía mexicana hoy.
Hay una oportunidad para el gobierno de volver a tener un espacio en el mundo que había abandonado. No sin riesgo.