Cultura

La última resistente

En Tokio se oye más el jazz de Bill Evans que a Dua Lipa.  Especial
En Tokio se oye más el jazz de Bill Evans que a Dua Lipa. Especial

Me senté en la barra de un bar donde la clientela no habla: sólo bebe y escucha discos de jazz. Un listening bar, llamado Narcissus, que está en el segundo piso de un edificio desconchado, en el barrio de Shinjuku, en Tokyo. Una ciudad nerviosa, de casi cuarenta millones de habitantes, donde nunca encuentras un papel tirado, a pesar de que no tiene basureros en la calle. 

El bar completo, que es un departamento, no tiene ni cincuenta metros cuadrados. Hay cuatro mesitas y una barra que atiende Yuko Kawashima, una señora de casi noventa años que, además de servir los tragos va poniendo los elepés, que saca de unos estantes, con una devoción propia de aquella época en la que se oía el disco completo, en lugar de su pedacería. Más que poner discos parece que está curando la exposición universal del jazz. Al contemplar esa majestad que todavía conserva, pensé que quizá, en los años setenta, la señora Kawashima tuvo algún lío con Miles Davis o Sonny Rollins, cuando andaban de gira por Japón. El jazz es la música vehicular de Tokio, en las tiendas, en los restaurantes y en los mercadillos se oye más Bill Evans que Dua Lipa. 

La carta de bebidas es un papelito escrito a mano y en rotundo japonés. Hay café, vino, cerveza y whisky. Además se permite fumar dentro del bar que, como digo, no es muy grande. El modelo de negocio es digno de observarse: la señora Kawashima es la bartender, la dj, la que cobra y llama al orden, y sospecho que también vive ahí. El sonido de sus discos, con todo y sus románticos crujidos, es una obra de arte de la alta fidelidad que sale, como un hechizo, por unos enormes bafles de la marca inglesa Goodmans. 

Me senté en la barra del Narcissus con Laia, mi hija. Pedimos unos tragos y asistimos emocionados al ritual de resistencia que ejecuta, cada noche, la señora Kawashima. La modernidad no ha tocado su bar, no hay pantallas ni terminal para tarjetas porque se paga en efectivo, toda la música es analógica y la clientela fuma. Su bar es una isla del siglo XX, es una bocanada de vida real. La señora Kawashima es la última resistente de un mundo que ya se fue. 


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Jordi Soler
  • Jordi Soler
  • Es escritor y poeta mexicano (16 de diciembre de 1963), fue productor y locutor de radio a finales del siglo XX; Vive en la ciudad de Barcelona desde 2003. Es autor de libros como Los rojos de ultramar, Usos rudimentarios de la selva y Los hijos del volcán. Publica los lunes su columna Melancolía de la Resistencia.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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