Cuando la teocracia iraní comenzó a bombardear a sus vecinos del Golfo Pérsico, donde está el gran hub de los vuelos entre Asia y Europa, yo estaba en Singapur, donde sigo hasta hoy, esperando a que abran el espacio aéreo para poder regresar a Barcelona, mientras traduzco, del inglés, con el estruendo de la guerra como fondo, al poeta Shuntaro Tanikawa. Un poema tras otro voy acercándome a ese vuelo, que no es más que uno de los 37 mil que se han suspendido durante los primeros días de marzo.
Este extraordinario poeta japonés, que nació en 1931, vivió en su niñez la Segunda Guerra Mundial y, cuando tenía 19 años, la de Corea. De aquel estruendo bélico nació su libro Dos billones de años luz de soledad (1952), título que recuerda, peligrosamente, al de la novela señera del boom latinoamericano, que fue escrita en 1967.
Su poema “Una plegaria”, pieza exquisita y precoz, que escribió angustiado por la guerra de Corea produce hoy, con la guerra de Oriente Medio, un valioso eco dramático. Descubrí este libro en Tokio, unos días antes de que empezara el conflicto, y llegué con él a Singapur, como quien llega con un mapa, con una luz capaz de alumbrar la oscuridad que producen, sin cesar, periódicos, noticiarios y tweets en X.
La zona prominente del poema de Tanikawa dice así: “En la orilla de la infinitud/ brotó una dramática afirmación/ que sigue activa y/con el fin de arder débil pero continuamente/ en el corazón del tiempo que es vasto y oscuro/ una sola y modesta plegaria/ resplandece ahora”.
Esa plegaria, que arde en el poema de Tanikawa, es el reconocimiento de nuestra angustiosa vulnerabilidad. Es el esfuerzo que hacemos, solos en ese corazón vasto y oscuro, para tratar de decodificar esa nebulosa, porque la plegaria que propone el poeta dice: me abro al misterio, lo atiendo.
Simon Weil lo escribió de otra forma: “La verdadera plegaria es atención pura”, precisamente como sugiere Tanikawa en este otro poema, también precoz y exquisito: “Con los ojos cerrados/he visto a Dios. Cuando los abrí/Dios desapareció. Mi tarea será encontrar/cómo ver a Dios/con los ojos abiertos”.