Decir Broadway es decir teatro, y más en concreto teatro musical, pues ahí es donde nació este género que con el paso de los años se ha internacionalizado.
Según los expertos, el primer espectáculo en el que se entremezclaban baile, trama y canciones fue The black crook, en 1866, considerado el prototipo de los musicales modernos. El género se desarrolló a pasos agigantados durante las siguientes décadas y para principios del siglo XX ya ocupaba un lugar privilegiado en Nueva York.
Desde entonces el musical ha recorrido múltiples caminos, en cuanto a temáticas, formatos, tamaños, intenciones, nacionalidades… Para mi fortuna, en los últimos diez he vivido la experiencia de cuatro montajes enteramente distintos; un verdadero abanico de las posibilidades del género: he aquí el detalle.
Asesinato para dos es una verdadera joya. Se trata de un thriller musical estadunidense escrito por Joe Kinosian y Kellen Blair que plantea una trama aparentemente muy simple: Un afamado escritor de novelas de misterio es asesinado en su fiesta de cumpleaños, y un aprendiz de detective debe descubrir quién lo mató.
Sin embargo, la anécdota es sólo el pretexto para un enloquecido, divertidísimo, maravilloso montaje que se convierte en un verdadero “tour de force”, en la que los protagonistas muestran una maestría múltiple, pues actúan, cantan, bailan, tocan el piano…
Ellos son: Aldo Guerra, Iker Madrid, Humberto Mont y Silvestre Villarruel, quienes alternan en los papeles. Los cuatro soberbios intérpretes son dirigidos por Anahí Allué (escena) e Isaac Saúl (música).
Asesinato para dos concluye su temporada este miércoles 26 de agosto, en el teatro Milán. Bravo a la producción que encabezan Jimena Saltiel de la Peña, Carlos Martínez Vidaurri, Daniel Delgado y Diego Cantú.
El ejemplo dos del maravilloso y versátil mundo de los musicales se vive los martes, en el teatro Julio Prieto (Xola), donde triunfa otro pequeño montaje Ride the Cyclone, una propuesta nacida en Canadá, desde donde saltó a múltiples países, entre ellos el nuestro.
La trama de este musical conecta fuertemente con el público joven, pues cuenta como cinco adolescentes quedan atrapados en un limbo, tras un accidente en una montaña rusa. Guiados por un enigmático adivino-narrador, cada uno deberá contar sus historias y competir por una segunda oportunidad de vida.
El montaje es explosivo, contagia al público, que hace una fiesta de cada función. El elenco lo integran una decena de talentosos jóvenes, que alternan en los personajes. Me tocó disfrutar del trabajo de Lorenzo López (¡qué trabajazo y que gran bailarín!), Ixchel Ragüe, Paula Ayala, Diego Enríquez y Axel Gollaz, acompañados en esa función por Regina Voce.
Sólo una recomendación: revisar bien el audio para que se entienda mejor lo que hablan y cantan.
Los dos montajes que tuve la oportunidad de ver fueron La novicia rebelde y Papá por siempre, que forman parte del Tour de Broadway, que durante décadas ha cubierto un circuito de ciudades de Estados Unidos y algunas de Canadá, y que desde hace algún tiempo se ampliaron a nuestro país, primero a Monterrey y más recientemente, y de manera continua, a la Ciudad de México.
Se trata de puestas en escena que se presentan en inglés, pero que se apoyan con pantallas en las que se proyectan subtítulos de todo lo que escucha en la puesta en escena.
Como parte de este programa, se ha anunciado ya para los próximos meses Beetlejuice, que ya estuvo por acá el año pasado y agotó todas sus funciones, y para el 2027 también se anticipan las funciones de Kinky boots.
Todas ellas se presentan en el Centro Cultural ubicado en la esquina de las avenidas Chapultepec y Cuauhtémoc.
Ver estos montajes que llegan directamente de la Meca del teatro musical, es muy alentador, pues el público mexicano puede ver que el nivel de las puestas en escena que hay actualmente están en la cartelera de nuestra ciudad, como El fantasma de la ópera, El rey león, Siete veces adiós, o la longeva Mentiras, son una muestra más del nivel que aquí se ha alcanzado.
Hace siglo y medio el musical nació tímidamente en Broadway; hoy, se hace escuchar en el mundo entero en multitud de formatos, con infinidad de temáticas y ritmos, para todos los gustos.
¡Viva los musicales!