En una charla reciente con David Olguín le hacía yo ver que él era un poco kamikaze o masoquista, pues sus actividades principales son ésas que cuesta mucho trabajo ejercer, y más aún en un país como el nuestro. Por si fuera poco, el destino, que es fatal e implacable, se ha extendido y el influjo pasó a su hijo, David Juan Olguín Almela, quien va por el mismo camino.
Si bien David (a secas) estudió actuación (actividad de por sí complicada) en el muy exigente Centro Universitario de Teatro, viró rápidamente hacia la dramaturgia y la dirección escénica; más tarde también se amplió a la edición de libros sobre teatro; misma labor que desempeña desde hace décadas, a la par de la gestión del teatro El milagro, que desde su nombre subraya la complejidad de su actividad.
Por su parte, David Juan también egresó de la misma escuela y en el último lustro, primero como actor, y más recientemente como integrante de un colectivo y promotor escénico, viene conquistando peldaños en el mundo teatral, gracias a su talento y disciplina.
Ambos, padre e hijo, vivieron --cada uno en su ámbito—unos pasados días muy agitados y afortunados.
Voy uno por uno.
David (a secas) tuvo un doble regalo esta semana con la publicación de Amor y Rabia, que en dos tomos reúne sus textos dramáticos no editados hasta la fecha.
Se trata de una edición estupenda, hermosa, excelentemente bien cuidada, que reúne 24 obras que a lo largo de casi cuatro décadas David ha generado, y que por X o Z razones no se habían publicado, aunque buena parte de ellas ya han sido llevadas a escena.
Como bien se señala en el prólogo, “prolífico en su teatro, David Olguín es uno de los dramaturgos contemporáneos más destacados de México y Latinoamérica. Este volumen (…) es una muestra poderosa de una escritura tan particular que ha alcanzado la cima en cuanto a temas, estilos y poética dramatúrgica que algunos han llamado ‘olguiniana’”.
Entre las obras que incluyen están La belleza, Cáncer, Amor y rabia, El reencuentro, México 68, Noche de perros, La balada de las cosas perdidas, Escalas nerviosas, La mujer sin memoria…
En el caso de las obras que han llegado a escena, al final del texto se incluye la ficha técnico-artística del montaje, y algunas fotografías.
Felicidades a Ediciones La rana y al gobierno de Guanajuato por impulsar este proyecto que como bien apunta Juan Manuel García Belmonte en el prólogo, “este volumen es, sin temor a equivocarme, una de las mayores aportaciones a la dramaturgia nacional de los últimos 20 años”.
Y ahora David Juan, quien hace algunos días regreso a la escena con Madre coraje y sus hijos, en un montaje adaptado y dirigido por Luis de Tavira, quien una vez más entrega al público una puesta en escena maravillosa, que conmueve, atrapa, seduce, impacta e invita a reflexionar sobre la realidad mundial que estamos enfrentando actualmente.
Escrita por Bertolt Brecht en 1939, inspirada en la novela del siglo XVII La pícara Coraje, la historia se sitúa durante la Guerra de los 30 años, donde Anna Fierling (Madre Coraje) vive (junto con sus tres hijos) en un carromato-tienda en el que deambula como comerciante en el frente de batalla.
Brecht utilizó esta trama para hacer una fuerte crítica con la realidad germana de los inicios de la II Guerra Mundial y la invasión a Polonia.
Es un texto estrujante, capital en la dramaturgia del siglo XX, y que como todo clásico evidencia su vigencia absoluta.
La puesta en escena es un alarde de precisión y apego al espíritu brechtiano, con distanciamiento, música, política, austeridad y una profundidad que se celebra y agradece.
El equipo creativo lo integran, además del maestro De Tavira, Iván Andrés del Prado (composición musical); Jesús Hernández (iluminación y escenografía); Jerildy Bosch (vestuario); Jorge Valdivia (asistente de dirección); y Yuly Moscosa (producción ejecutiva).
El talento de cada uno de ellos puesto al servicio de un elenco extraordinario encabezado por Perla de la Rosa, un verdadero portento de actriz (a quien conocí en la Muestra Nacional de Teatro en Torreón). ¡Bravo Perla, que gran, enorme trabajo!
Junto a ella también brillan con luz propia Saura Emilia Zubiate, Ezra Padilla de la Rosa y David Juan Olguín Almela, como los hijos de Madre Coraje. ¡Ovación para el trío!
Y también un gran aplauso a Marco Antonio García, Stefanie Weiss, Roberto Soto Topete, María Guadalupe Valderrama, David Lynn, Andrés Weiss, Lucio Giménez Cacho Goded y Alexander Acosta.
Por supuesto también a los músicos Alberto Rosas, Claudia Salinas, Pablo Ramírez, Juan Luis González, Ernesto Juárez y Raciel Orlo.
Madre Coraje se presenta de jueves a domingo a las 18 horas, en el teatro de los Artes, del Centro Nacional de las Artes, hasta el 30 de agosto.
Felicidades a David Olguín, por duplicado.