Hace casi un cuarto de siglo arrancó este lúdico sueño, que ha permitido al público mexicano conocer y disfrutar de algunas de las mejores expresiones del cabaret, un género que en algunos casos ha sido mal entendido.
Por una deformación, en nuestro país se asoció la palabra cabaret con un tugurio, una cantina, un sitio de vicio, perversión y quizá hasta prostitución, en el que abundaban los desnudos femeninos y cosas así. Nada más alejado del origen del concepto.
El cabaret es un género teatral que nace en la Alemania de la entreguerra, hace aproximadamente un siglo, en el que se presentaban espectáculos, habitualmente musicales, que ejercían una fuerte crítica social y política.
Como bien lo define Cecilia Sotres en su libro Introducción al cabaret (conálbur) “el cabaret es un género teatral popular de resistencia que utiliza el tono fársico y el humor para lograr la crítica política y social elaborada a partir de temas sinuosos y del uso de elementos satíricos e irónicos y con la participación activa y cómplice del público”.
Herederos de aquel concepto nacieron en México sitios como El bar Miua, con Alejandro Aura al frente; La planta de luz, con Germán Dehesa a la cabeza; y El hábito, comandado por Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe. Y este último sitio se transformado desde hace décadas en El vicio, con Las reinas chulas como las patronas.
Fue ahí, en El vicio donde nació en 2003 este encuentro, que ahora llega a su edición 23, que se autodefine de la siguiente manera: “el Festival Internacional de Cabaret es, sin exagerar, la pachanga cabaretera más sabrosa del planeta, y este año venimos prendiendo la mecha. Porque sí, en tiempos donde el mundo arde por todos lados, acá decidimos encender otra clase de fuego, uno que ilumina, cuestiona y se ríe de todo, incluso del poder.
“Desde hace 23 años hemos llevado el teatro cabaret a todos lados: de escenario formales a plazas, calles, reclusorios, refugios y casas hogar. Donde haya gente con ganas de reírse y cuestionarlo todo, ahí estamos…
“Aquí no venimos a hacer cosas discretas, Venimos a meter ruido, a incomodar con estilo, a gozar sin pedir permiso. Porque si algo sabemos en este festival, es que lo escénico también puede ser chispa, escandalo, crítica y carcajadas peligrosas que, cuando se juntan, prenden ideas”.
El festival arrancó el pasado viernes 18 de septiembre y seguirá hasta el sábado 3 de octubre. Puede disfrutarse en 17 sedes de la ciudad de México, entre ellas el teatro Bar El vicio, los teatros Del pueblo y Sergio Magaña, el foro A poco no, el Centro Cultural de España, seis de los faros culturales que existen en la metrópoli, así como cuatro de las sedes del programa Utopía.
El festival es organizado por Las reinas chulas cabaret y Derechos humanos de la mano de Las menos de 1.60 e incluye espectáculos de cinco países: Brasil, Argentina, España, Dinamarca, y por supuesto México.
Y de nuestro país podremos ver puestas en escena de Querétaro, ciudad de México, Estado de México, Morelos, Veracruz, Coahuila, San Luis Potosí y Jalisco.
Además, como ha venido sucediendo desde la cuarta edición, también habrá en este año el Festival Académico, que incluye “una serie de actividades lúdicas de aprendizaje y profesionalización, diseñadas para que cualquiera se la pase increíble mientras aprende a crear su propio cabaret.
Este rubro contempla cuatro actividades: arranca el lunes 21 con un conversatorio coordinado por Ara Torres López, sobre el cabaret en la actualidad, sus artistas escénicos, necesidades, búsquedas, procesos…
En el marco de la visita a México de Grapa Teatro (España-Dinamarca), Pablo Lara y Gracia Ríos impartirán el taller Los hilos del actor: el entrenamiento actoral como punto de partida para la creación escénica, en el que compartirán sus herramientas desarrolladas a partir de su experiencia internacional y su residencia en el Odin Teatret–Nordisk Teaterlaboratorium.
Estefanía Cortijo Corrella impartirá el taller llamado Ficciónate. Biografía propia, feminismo y humor; y finalmente también se impartirá el taller La Risa Disruptiva. Exploraciones entre payasería y cabaret, a cargo de la brasileña Dagmar Bedê, en el que se propone la investigación de la risa como herramienta estética, crítica y política, a partir del encuentro entre los lenguajes del clown y del cabaret, investigando el error, el fracaso, lo ridículo y la vulnerabilidad como potencias creativas.
Las actividades completas, con horarios, sedes, costos (cuando los hay) se pueden consultar en la página www.festivaldecabaret.com