Espectáculos

Espejitos deslumbrantes

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Malinchismo –de acuerdo a la Academia Mexicana de la Lengua-- es la “actitud de quien muestra apego a lo extranjero con menosprecio de lo propio”; esta idea viene a mi mente luego de ver una serie de montajes traídos de otros países y que dejaron mucho que desear; y, sin embargo, algunos espectadores los ovacionaron únicamente --creo yo-- porque procedían de otro país, en una postura francamente malinchista.

Como botones de muestra citaré brevemente dos malas experiencias muy recientes.

Como parte del programa del reciente Festival Internacional Cervantino se presentó primero en Guanajuato y luego en la ciudad de México el monólogo “Adicción”, de y con Thomas Quillardet, que según la información oficial del festival es “uno de los creadores más prolíficos y polifacéticos del teatro francés contemporáneo.

Y la misma presentación explica: “Solo en el escenario, Thomas Quillardet desentraña las historias de los pacientes que conoció durante una residencia artística en un hospital de la región parisina. A través de una polifonía de voces, construye un monólogo donde el público escucha relatos de vida, confidencias, silencios y destellos de humanidad.

“Consultas, reuniones de grupos de apoyo, personal y profesionales de la salud desbordados, pero comprometidos, dialogan con la escucha activa de un artista que llega para observar y comprender. Así se construye este texto marcado por uno de los momentos más íntimos que puede atravesar uno: el proceso de desintoxicación. Con un estilo documental, la obra también examina la institución hospitalaria, la adicción y sus tratamientos”.

En el papel se escucha interesantísimo, la realidad en la escena fue muy distinta. Un trabajo lento, mal desarrollado y mal ejecutado que no transmitía para nada lo que prometía. La respuesta de buena parte del público fue muy tibia, y contrastó con una decena de “entusiastas” espectadores que incluso gritaron bravos y se pusieron de pie.

Algo similar sucedió apenas hace unos días con “Yo no soy fuego. Yo. Gonzalo. Yo. Guerrero”, que el español Marco Magda (Yatzil Balam) presentó en El milagro, antecedido de una conferencia titulada “¿Es el poema la patria del exiliado?”, y que tuvo como escenario la Casa Museo Marie José y Octavio Paz.

Caótico, ofensivo, pretencioso… pésimo espectáculo que, insisto, algunos aplaudieron de pie.

No se trata tampoco de irse al extremo opuesto, el chovinismo, esa “exaltación desmesurada de lo nacional frente a lo extranjero”, porque curiosamente la misma semana otra española, Carolina Calema, ofreció un trabajo memorable, estupendo: “La Celestina”, en una versión y dirección de Darío Galo, a partir de la obra de Fernando de Rojas.

Recurro otra vez al programa de mano, en el que se precisa: “En nuestra versión, Celestina es una juglaresa que representa la Tragicomedia de Calisto y Melibea ante su público. (…) Juega con títeres y máscaras, para representar a los amos y a los criados, a los personajes de la clase alta y la baja, manejados, manipulados por ella, por esa vieja, puta, alcahueta y hechicera”.

Una puesta en escena brillante, que en sólo 70 minutos y que con un mínimo de recursos de utilería atrapa, divierte, conmueve a los espectadores y los acerca a una de las obras vitales de la cultura universal.

Por ahora, como Carolina lo dijo, “La Celestina” tuvo sólo dos funciones en la ciudad de México, viajó a Colombia para presentarse por allá. Ojalá haya oportunidad de que regrese a nuestro país. Excelente trabajo que vale muchísimo la pena.

Y ya puesto a hablar de este asunto del malinchismo vs. chovinismo sugiero a quienes hacen la programación de festivales revisar el trabajo que está haciendo La infinita compañía, comandada por Rodrigo González y Raúl Tamez, quienes una y otra vez han dado muestras de un talento inacabable.

Valdría la pena que los programadores de festivales y autoridades culturales se echaran un clavado a su historial para que vieran las maravillas que son puestas en escena como “Requiem” o “El cisne negro”, que bien podrían formar parte de la programación de dichos festivales.

Con sus propios recursos La infinita compañía mantiene una intensa actividad todo el año, hace apenas unos días terminaron temporada de “Maximiliano”, “Carlota”, “Frankenstein”, y ya anuncian para las próximas semanas el regreso de “El cisne negro”, en el Castillo de Chapultepec, y preparan para el arranque del 2027 el estreno de “La cenicienta”, en la isleta del lago de Chapultepec.

Insisto, no es chovinismo, es sólo amor por el arte que verdaderamente vale la pena, y al que hay que apoyar, más allá de cualquier frontera.


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Hugo Hernández
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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