Cultura

La polémica del cometa de 1680 y 1681 (1)

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  • La polémica del cometa de 1680 y 1681 (1)
  • Fernando Fabio Sánchez

Un cometa apareció en los cielos en 1680 y 1681. El 31 de enero del 81, Carlos de Sigüenza y Góngora escribió Manifiesto filosófico, un pequeño tratado que dedicó a la nueva virreina de la Nueva España, María Luisa Manrique de Lara y Gonzaga, quien temía que el signo fuera de mal agüero.

Sigüenza y Góngora, primo del poeta del Siglo de Oro Luis de Góngora y Argote (1561), amigo de Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695) y cosmógrafo y topógrafo real por orden de Carlos II, argumentó que los cometas no anunciaban catástrofes.

No obstante, reconoció que no conocía el verdadero significado del comenta.

Carlos de Sigüenza y Góngora había nacido en 1645 en la Ciudad de México en el seno de una familia con numerosos miembros. Fue el primogénito.

Su padre había emigrado a la Nueva España y antes de llegar a las Indias fue el preceptor del hijo de Felipe IV.

Sigüenza y Góngora entró en la Compañía de Jesús a los 16, aunque siete años más tarde fue expulsado por haber salido a escondidas del colegio.

No será readmitido en la orden jesuítica hasta 1700, poco antes de su muerte.

Después de la expulsión en 1668, estudia en la universidad y años más tarde se convierte en profesor de matemáticas.

Es nombrado por eso cosmógrafo y topógrafo real, título que no le confiere un salario generoso, por lo que también debe trabajar en el Hospital del Amor de Dios.

El Real Hospital del Amor de Dios había sido fundado en 1540 por decreto de Carlos V, y era administrado por la Cofradía de los santos Cosme y Damián (los hermanos gemelos médicos que fueron decapitados en la persecución de Dioclesiano del siglo III).

Como topógrafo real, Sigüenza y Góngora trazó el primer mapa completo de la Nueva España.

Estudió el pasado indígena, un interés que compartió con Sor Juana. Ambos conocían el náhuatl y reivindicaron la imagen de los vencidos ante los criollos y los peninsulares.

Con un enfoque etnográfico, insertaron la mitología e la historia de los Aztecas en puestas en escena alegóricas el mismo año de 1680. 

En el mes de diciembre, en honor al virrey Tomas Antonio de la Cerda y Aragón y su esposa, recién llegados de España, se presentaron los homenajes Teatro de Virtudes Políticas (de Sigüenza y Góngora) y Neptuno alegórico de Sor Juana, quien dirigió el montaje desde el convento.

Fueron los mismos días en que se avistó el cometa en el cielo nocturno y los temores se hicieron sentir en la nueva corte.

Y es que no era para menos. 

Cuatro meses antes, 25 mil indígenas de Nuevo México se levantaron en armas y acabaron con todo español a su paso, incluyendo soldados, misioneros y colonos.

El territorio estaba bajo el control de los locales y los europeos sobrevivientes se refugiaron en lo que hoy es El Paso, Texas, y Ciudad Juárez.

La rebelión pesaba en el destino de los novísimos virreyes. El cometa ponía una grieta en su certidumbre.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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