Cultura

Cine 1972: medio siglo cumplido, I

El Padrino se convirtió en una obra paradigmática no solo por el filme en sí, sino por su intrincado proceso de producción y la trascendencia temática y estilística que ha tenido. Francis Ford Coppola presentó con toda la intensidad del caso, la historia de la mafiosa familia Corleone, ya asentada en Nueva York, en un momento sucesorio de enorme importancia. Un filme total: grandes actuaciones para desarrollar personajes imperecederos; guion absorbente pleno de emotividad y tensión, basado en la novela de Mario Puzo; puesta en escena y fotografía con la grandilocuencia justa; edición con amplio sentido narrativo (esas secuencias paralelas del bien y el mal) y una banda sonora vuelta patrimonio cinematográfico. Épica familiar, saga gangsteril, exploración cristalina de las relaciones de poder. Uno de las crestas más elevadas de este arte y, por supuesto, una oferta imposible de rechazar.

Marlon Brando, el inolvidable Vito Corleone, también protagonizó la controversial y ahora señalada El último tango en París de Bernardo Bertolucci con el sax de Gato Barbieri que acompaña a esta relación sexual casi silenciosa, entre la inocencia y el abuso, destinada a la transgresión y a la escisión mental. En tesitura también escatológica, nos vamos a Baltimore para conocer a la diva trasvesti Divine y su bizarra familia en Pink Flamingos de John Waters: filme vuelto clásico por el muy logrado mal gusto que permea en toda la película. Y de México, se presentó Mecánica nacional de Luis Alcoriza, en la que el dueño de un taller mecánico va con su familia a una carrera de autos y en la fiesta el asunto se sale de lo planeado entre engaños, sorpresas y alguna muerte: muy al estilo de nuestra querida nación.

Directores clásicos contribuyeron con sendas obras confirmadoras: Andrei Tarkovsky propuso Solaris, obra maestra de la ciencia ficción basada en la novela de Stanislaw Lem, de gran profundidad psicológica y en la que se revisa el peso y creación de la conciencia, la materialización de los recuerdos y la siempre cuestionable realidad; con producción que apuesta por la sobriedad y extendidas secuencias, el genio ruso produjo esta cumbre con ecos a 2001: Odisea del espacio (Kubrick, 1968) y en tiempos de guerra espacial con gélidas consecuencias. Por su parte, Federico Fellini produjo Roma en tono semiautobiográfico –antes de que se pusiera de moda- para regalarnos un fresco de su amada ciudad en tiempos del ascenso del fascismo.

Ya en la cúspide, Ingmar Bergman entregó Gritos y susurros, enclavada en una mansión donde conviven cuatro mujeres a las que vamos conociendo de manera pausada y quirúrgica, entrometiéndonos en sus sueños, pesadillas, temores y situaciones de vida, entre el paso del tiempo y las emociones que, en efecto, apenas se escuchan o que se dicen con fuerza: unos disparos iniciales, los relojes y la casa de campo, rodeada por imperturbables árboles que atestiguan los vínculos entre las protagonistas, brillantemente interpretadas por el elenco. Luis Buñuel realizó la comedia negra El discreto encanto de la burguesía, en la que tres parejas de buena posición económica y con vínculos internacionales tratan de sentarse a la mesa, entre engaños, negocios turbios, amenazas de grupos subversivos, interrupciones y digresiones: fina y ácida crítica social. El nuevo cine alemán estuvo bien representado por la mirada a las relaciones lésbicas y sus recovecos en el uso del control y el poder desparramado en Las amargas lágrimas de Petra Von Kant de Rainer Werner Fassbinder, y por Aguirre, la cólera de Dios, en la que Werner Herzog nos llevó a El Dorado a través de Klaus Kinski como Don Lope, uno de los acompañantes de Pizarro que empieza a tener su propia agenda entre la locura y las ansias de descubrimiento en una tierra que se resiste a ser conquistada y saqueada.

Continuará.

Fernando Cuevas

cinematices.wordpress.com 

@cuevasdelagarza


Google news logo
Síguenos en
Fernando Cuevas
  • Fernando Cuevas
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.