Esos primeros minutos, horas y días no se olvidarán. Los gobiernos federal, estatal y municipal abandonaron al pueblo. Dejaron a su suerte a la gente en Acapulco y alrededores.
Hace una semana, el martes 24 de octubre a las 8:25 de la noche, López Obrador tuiteó que Otis entraría como huracán categoría 5. Al final agregó: “estén alerta, sin confiarse”.
En ese momento me encontraba en mi noticiario de MILENIO. Dimos el reporte textual, completo. Y no supimos más del Presidente hasta la mañanera siguiente.
El miércoles AMLO apareció en su programa de Palacio sin mayores datos: “se han perdido las comunicaciones”, puntualizó.
En redes empezamos a ver imágenes y el primer testimonio. Tremendo. Periodistas estaban en camino, varados. Andrés Manuel decidió ir a la zona de desastre en Suburban. No había paso. Cambió de vehículo. Se atascó en el fango. Finalmente, llegó a pie.
Indicó que tuvo una reunión y, más pronto que tarde, ya estaba de regresó en Ciudad de México.
Los medios lo consignamos. A la par, intentamos realizar enlaces con corresponsales, muchas veces infructuosos por el colapso de la señal.
La población permanecía incomunicada, incluyendo a familiares. Escuché a mi tía llorar. No sabíamos cómo estaban mi primo, su esposa y su bebé. Mi amigo Daniel tampoco tenía noticias de su madre. Entre la angustia personal y la responsabilidad profesional, creamos puentes de información. En las calles de Acapulco la ciudadanía deambulaba desesperada, pero nada de policías ni Guardia Nacional ni Ejército ni Marina ni políticos ni agua ni luz ni conectividad. En los anaqueles no quedaron alimentos. Desde aquel tuit del mandatario pasaron cinco, diez, quince, veinte, treinta, más de cuarenta horas antes de que realmente se viera la presencia de las autoridades.
En el inter, el mandatario grabó un audio para avisar, tipo perifoneo, que solo las fuerzas armadas entregarían los donativos y continuó agrediendo a la prensa.
Ayer, López Obrador comentó: “¿Ustedes creen que en Televisa o en Azteca o en Imevisión (ahí se le fueron las décadas, se confundió)… o en MILENIO van a hacer un reportaje y decir: ‘nos fue bien’? Por las razones que sea. O: ‘no nos fue tan mal’. Porque cuando entró el huracán Katrina a Nueva Orleans fueron dos mil muertos”.
¡Ah, bueno!
No, Presidente, no nos fue bien.
Aquí entre nos
Mucha propaganda y poco gobierno, la verdad.