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Lunes , 22.04.2019 / 17:47 Hoy

Sin pedir audiencia

Abengoa y el acueducto se hunden

Carlos Martínez Macías

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El 29 de enero de 2013 poco después de las 17:00 horas, apareció en la cuenta de Twitter del entonces gobernador electo Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, un mensaje que se convertía en oxígeno puro para los habitantes de Temacapulín:

“@AristotelesSD Lo reitero: Jalisco debe ser el principal beneficiado de las decisiones y no el que las padezca. No vamos a inundar Temacapulín”.

A unos días de que se cumplan tres años del compromiso de Aristóteles, efectivamente la población alteña no ha sido inundada, pero no por una decisión firme del Ejecutivo sino por una férrea defensa legal realizada por los habitantes que se oponen a la construcción de la presa El Zapotillo.

Amparos, controversias constitucionales, recursos ante el Tribunal Administrativo del Estado y amparos interpuestos por agricultores y ganaderos de Jalisco y Guanajuato contra el acueducto El Zapotillo-León, mantienen paralizados los trabajos.

Por si fuera poco, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ratificó en noviembre de 2015 la suspensión 3/2015 para que la cortina no supere los 80 metros de altura.

Pero un ángulo sobre el cual se ha puesto poca atención sobre el proyecto, tiene que ver con la empresa española Abengoa que ganó la licitación para construir el acueducto que llevará el agua a León.

La firma española tiene una deuda de ocho mil 903 millones de euros y se encuentra en un período de tres meses (iniciado en noviembre pasado) para negociar con sus acreedores y virtualmente en proceso de pre concurso mercantil, lo que en cristiano significa declararse en quiebra.

La compañía Abengoa ha recibido un trato privilegiado en México desde el momento mismo de obtener la licitación para la construcción del acueducto de 140 kilómetros que irá desde la presa El Zapotillo a la ciudad de León.

La licitación para construir el acueducto fue ganada el 19 de septiembre de 2011 por Abengoa. En el contrato de prestación de servicios firmado el 14 de octubre de 2011, la empresa española se compromete a ejecutar la construcción del acueducto del Zapotillo en un periodo de 36 meses. El plazo se cumplió en octubre de 2014, por lo que a la fecha tiene 14 meses de retraso.

La obra fue financiada a largo plazo por el Banco Nacional de Obras y Servicios y el Fondo Nacional de Infraestructura, inversión del proyecto que asciende a 640 millones de dólares.

Según proyecciones de la empresa, el 48.44 por ciento sería aportación del Fondo Nacional de Infraestructura y el porcentaje restante mediante un crédito internacional por 177 millones de dólares y aportación directa de Abengoa.

Sin embargo, la compañía no ha cumplido los plazos, mucho menos invertido los recursos pactados. Al contrario, la empresa ha recibido del Fideicomiso de Administración del proyecto 680 millones de pesos, a través de la empresa filial denominada Concesionaria Acueducto del Zapotillo.

El año pasado, en junio, en sesión extraordinaria del Consejo del Sistema de Agua Potable de León, SAPAL, se aprobó por unanimidad destinar 100 millones de pesos a fondo perdido para la empresa Abengoa. Aún así, la empresa pidió otros 121 millones de pesos.

Aunque directivos de la firma sostienen que la crisis financiera en España no afectará a los proyectos de la compañía con presencia en 80 países, los expertos consideran que es irreversible la caída.

Las autoridades federales y del gobierno de Guanajuato no han querido reconocer que el acueducto está en riesgo ni en cuanto se ha disparado la obra estimada en seis mil 867 millones de pesos.

Paradójicamente, sin haber construido el acueducto, Abengoa ya ha succionado casi 800 millones de pesos de recursos federales y estatales.

(Lo invito a que me lea, escuche y vea en www.paraleloveinte.com).

martinezmcarlos@hotmail.com

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