Cultura

Edén o "Perdidos en la música"

  • La pantalla del siglo
  • Edén o "Perdidos en la música"
  • Annemarie Meier

Con el título Lost in music empieza la segunda parte del filme Edenen que la realizadora francesaMia Hansen- Løve aborda a la generación que vivió su juventud en los años noventa, época en la que la música electrónica con estilos como el house y las fiestas rave marcaban no sólo los rituales del ocio sino la manera de los jóvenes de distanciarse de las convenciones de los adultos. Ver brincar a cientos de jóvenes con los brazos levantados al ritmo de las mezclas de un DJ y escuchar cantar – o gritar - las letras de los hits como si transmitieran el sentido de la vida, es parte del ambiente que revive el filme. Sin duda, cada espectador lo experimenta de manera diferente según la edad y la cercanía que siente con la música electrónica y los raves. La directora parisina tiene 34 años y realizó la película a partir del ambiente y la percepción de su propia juventud. Desarrolló la historia a partir de las experiencias de su hermano Sven con quien escribió el guión y pidió apoyo a los integrantes del dúo Daft Punk, exitosos músicos del French touch con sede en Francia. Los Daft Punk apoyaron el proyecto con ceder los derechos por sus piezas y conseguir buenos descuentos para los derechos de las piezas estadounidenses. De esa manera la directora pudo nutrir su filme con música original que convierte la sala de cine en un club de música electrónica de los años noventa.

El título de un conocido fanzine, publicación barata para el círculo de fanáticos, y narra dos decenios de la vida del parisino Paul, un apasionado de la música que se introduce en el estilo house y su subgénero garaje, aprende el oficio de DJ y, junto a un amigo, funda la marca Cheer’s.Los dos amigos se dedican a asistir a encuentros y organizar fiestas exitosas para las que invitandes de Estados Unidos a famosos cantantes del soul. El seguimiento de Paul (Félix de Guvry) incluye la observación de su círculo de amigos, su relación con varias novias y su creciente adicción a la cocaína. Pero el filme no se queda ahí; a través de la descripción de los amigos y novias de Paul, el relato construyen una muestra de jóvenes con sus aspiraciones y sueños hacia a la adultez y la vida futura. Al paso de los años todos cambian y puesto que, como dice Paul, el ser DJ no es un oficio para toda la vida, la mayoría se adapta a las circunstancias. “Ah, la belle jeunesse” (“la bella juventud”), comenta con ironía una vecina al observar cómo los amigos llevan cargando al borracho Paul por las escaleras. “Tengo 34 años”, le contesta el protagonista.

A pesar de estar basado en hechos vividos el filme observa a los jóvenes y el ambiente con distancia. La cámara se mezcla a las multitudes y el baile con gran agilidad pero observa a los personajes con una frialdad que desdramatiza sus aspiraciones y sus conflictos. Al principio tenemos la impresión de ver un filme musical que describe la carrera de un músico, su ambiente y camino hacia el éxito. Sin embargo, en la segunda parte el filme muestra las transformaciones que sufre el ambiente musical, los cambios que viven los jóvenes por el ambiente, la influencia de las drogas y la presión de los adultos. El estilo fílmico que conocemos de filmes de Godard, Resnais, Wenders y Greenaway crea una distancia que enriquece la experiencia del espectador porque en la pantalla se juega con letras y fechas, dibujos, escenas de comic e incluso poemas con los que los jóvenes se identifican.

La crónica de la vida de Paul sigue el paso de los años pero presenta sus experiencias de manera sumamente fragmentada. La sucesión de piezas musicales y raves trasmite el sentir de los personajes que viven “de fiesta en fiesta”, se realizan a través de las expresiones corporales, la emoción de la pertenencia, las sensaciones y euforia que les proporcionan la música y las drogas. El título Lost in music puede entenderse como lema de vida o como consecuencia de una cultura que está destinada a diluirse y degradarse. Dos escenas son claves para la interpretación: En una Paul presenta sus mezclas en la fiesta de un magnate donde sólo un niño y una mujer adulta se ponen a bailar.

En la otra, al rave que preparó Paul no asiste nadie ya que la gente prefiere los ritmos de salsa de la fiesta vecina. Los 131 minutos que dura el filme parecen quizás excesivos pero no hay duda de que Mia Hansen- Løve tiene mucho que decir y sabe cómo decirlo. Edenes apenas su cuarta película.

annemariemeier@hotmail.com

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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