Después de películas como “Una batalla tras otra” de Paul Thomas Anderson y “Bugonia” de Yorgos Lanthimos, ambas taquilleras y nominadas a los premios Oscar de 2026, se descansa y disfruta ver obras fílmicas como “Nouvelle Vague” y “Blue Moon “, ambas de Richard Linklater. De “Nouvelle Vague” admiramos la madurez y sensibilidad de Linklater de expresar su – y nuestra – nostalgia por el “viejo cine” a través de una historia divertida y una estética profundamente elaborada sobre el nuevo cine francés de los años cincuenta y sesenta, mientras que “Blue Moon” desarrolla a un personaje, guión y diálogo que se disfruta como una obra de teatro inteligente, irónica y burlona sobre imaginarios y competencias masculinas en EUA en los años cuarenta en el medio de la comedia musical, sus creadores, canciones y letras que se volvieron dominio y “filosofía” popular.
“Blue Moon” empieza con el desenlace: Vemos cómo un hombre mayor que se acerca por un callejón de Nueva York en una noche lluviosa, cae al piso. La secuencia que sigue nos sitúa en el año 1943 tres meses atrás. El hombre está sentado al lado de su anciana madre en el palco de un teatro donde se representa la comedia musical “Oklahoma!”. Con gesto de disgusto el hombre se despide de su madre con un besito en la mejilla y el comentario: Necesito un trago. De ahí en adelante, y salvo unos pocos flash back, la trama transcurre en un bar, donde el hombre se revela como el letrista de comedias musicales Lorenz Hart (Ethan Hawke) quien compensa su molestia por la música y letra de “Oklahoma!” con agua y whiskey - que tiene prohibido- y la plática con el cantinero a quien suele acudir para que lo acompañe en sus monólogos llenos de chispa, sarcasmo y citas creativas. Un joven pianista que toca conocidas melodías de musicales y películas y un escritor, también cliente del bar, se mezclan a la plática o más bien el monólogo de Hart. La canción “As Time Goes By” tocada por el pianista, evoca una secuencia de la película “Casablanca” y Hart empieza a reflexionar sobre la esencia del deseo, los amores perdidos, el recuerdo del amor-pasión y los “objetos del deseo” que no se olvidan. Durante un buen rato el tema del deseo capta la atención de los tres hombres y Hart teje sus comentarios burlones y llenos de chispa alrededor de los cuerpos de mujeres y hombres jóvenes que se han convertido en sus objetos de deseo. A su edad, confiesa Hart, son sobre todo las mujeres jóvenes como una tal Elizabeth, su objeto de adoración del momento, que llaman su atención. Elizabeth con la que se reunirá al terminar la función de “Oklahoma!”, responde a su amor, pero, según comenta la joven, “de otra manera”, es decir como confidente, mentor y puerta para el mundo del espectáculo.
La segunda parte de la película se centra en el ocaso de Hart como letrista y hombre que ha caído en el olvido a raíz de sus letras que no siguen la corriente del musical que festeja a EUA como paraíso y mejor patria del mundo. El hombre trata de seguir siendo parte de la escena del teatro musical pero el éxito de los espectáculos del equipo Rogers & Hammerstein lo hizo perder la popularidad de la que gozaba y caer en el alcoholismo. Al acercarse a los realizadores, actores, público y prensa que llegan al bar después de la función de teatro, recibe un trato entre compasivo y despectivo de sus ex colegas. Aunque el compositor Rogers le ofrece volver a trabajar con él, Hart se siente humillado. La escena del teatro musical de EUA se ha vuelto la calca de una sociedad de competencia que excluye a los mayores críticos.
“Blue Moon” se centra en el incesante diálogo y monólogo de un hombre mayor, culto, creativo y atormentado. Sus citas de obras de teatro y películas están acompañadas por una puesta en cámara y escena al estilo teatral. Centrado en los personajes y las citas de la literatura, el teatro y el cine, el filme nos recuerda de qué manera ciertas obras, melodías y letras se han vuelto populares y universales. Richard Linklater no nos ofrece espectáculo. Al prescindir de acrobacias, malabares, efectos visuales y sonoros, atrapa y emociona por lo que narra y dice.