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Martes , 23.04.2019 / 17:28 Hoy

Apuntes pedagógicos

Pedagogía crítica

Alfonso Torres Hernández

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El proceso de reforma educativo que está dándose implica la necesidad, particularmente para los docentes, hacer una reflexión y análisis profundo sobre los enfoques curriculares, pedagógicos y de enseñanza que orientan su práctica cotidiana. Si partimos de la idea de Freire de que la “educación es política”, entonces consideraremos que la “pedagogía es política”, en términos de Ardoino (1980). Luego entonces, si la política gubernamental discursa sobre la noción de “transformación” en el ámbito de la vida social, es posible y pertinente pensar en una pedagogía que acompañe a la política transformadora, es posible pensar entonces en la pedagogía crítica.

Peter McLaren, como uno de los fundadores de la pedagogía crítica, menciona que la pedagogía crítica es parte de un proyecto más amplio, de un movimiento social. En términos simples, en la escuela el conocimiento tiene que ser pertinente, tiene que tener importancia para poder ser crítico, y tiene que ser crítico para poder ser transformador. Que el conocimiento sea pertinente o importante significa que la experiencia sea elocuente para las personas si la transformamos o si la transferimos a distintos contextos. La pedagogía crítica se pregunta cómo y por qué el conocimiento es construido en la forma en que lo hace, y cómo y por qué algunas construcciones de la realidad son legitimadas y celebradas por la cultura dominante mientras que otras no lo son. La pedagogía crítica se pregunta cómo nuestro conocimiento de sentido común cotidiano -nuestras construcciones sociales o “subjetividades”- es producido y vivido. En otras palabras, ¿cuáles son las funciones sociales del conocimiento? El factor crucial aquí es que algunas formas de conocimiento tienen más poder y legitimidad que otras. Por ejemplo, en muchos espacios de formación de carácter formal o no formal, los programas de ciencias y matemáticas son más favorecidos que los referidos a la filosofía, antropología, sociología, la historia o la pedagogía. Esto puede explicarse por el vínculo entre las necesidades de la gran empresa para competir en los mercados y los imperativos del movimiento conservador que defiende la escuela como corporación. Ciertos tipos de conocimiento legitiman ciertos intereses de género, clase y raza. ¿A qué intereses sirve este conocimiento? ¿Quién queda excluido como resultado? ¿Quién es marginado? (McLaren, 1984)

Henry Giroux plantea que la pedagogía actual es una forma de violencia. La pedagogía, tal y como está planteada en muchas escuelas actuales, ataca en vez de educar y no logra que los alumnos se reconozcan en lo que hacen. La multitud de pruebas y exámenes, modelos de aprendizaje que apagan la chispa crítica y crean espacios sin ningún tipo de imaginación, los sistemas de organización represivos y basados en el castigo, la memorización y el conformismo crean un ambiente donde los alumnos comprenden rápidamente que la escuela es un lugar desagradable y que no existe nada parecido a la satisfacción de aprender.

Más adelante menciona que la educación debe ser comprometida, crítica y revolucionaria. Hay que ver la educación como algo más que un diploma o un instrumento para conseguir trabajo al servicio de la cultura de la empresa. Debemos recuperar el papel que la enseñanza ha tenido históricamente como herramienta para desarrollar la capacidad crítica, utilizarla para que los alumnos sean agentes comprometidos con el mundo, preocupados por afrontar asuntos sociales esenciales y dispuestos a profundizar y extender el significado y la práctica de una democracia radical y revolucionaria. (Giroux, 2017)

Y reafirma, la pedagogía crítica es mucho más que la transmisión de conocimientos. La pedagogía crítica no se limita a comunicar técnicas metodológicas, sino que se centra en comprender qué ocurre realmente en el aula y en otros espacios educativos, lanzando preguntas sobre cuál es la relación entre el aprendizaje y el cambio social, qué conocimiento tiene más valor o que significa conocer algo. Pone el énfasis en la reflexión crítica, crea un puente entre el aprendizaje y la vida cotidiana, entiende la conexión entre poder y aprendizaje y amplia los derechos democráticos y la identidad. (Giroux, 2017)

Si pensamos en estas aportaciones sobre pedagogía crítica, es posible pensar que los docentes deben reflexionar detenidamente los procesos escolares y la teoría que los sostiene. Pensar la pedagogía como una acción que debe estar fundamentalmente ligada a una lucha por una vida cualitativamente mejor para todos mediante la construcción de una sociedad basada en relaciones no explotadoras y en la justicia social. Es decir, el docente que se precie de ser crítico, desarrolla una acción pedagógica multirreferencial, contextualizada y con sentido educativo de pertinencia.

torresama@yahoo.com.mx

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