Negocios

El plan de Paul Atkins y el riesgo para las OPI en Estados Unidos

FT MERCADOS

Estados Unidos necesita más OPI, pero el péndulo regulatorio podría inclinarse demasiado debilitando controles esenciales y aumentando el riesgo de futuros escándalos corporativos.

El principal regulador de los mercados estadunidenses, Paul Atkins, está en una misión.

Alarmado porque el número de empresas cotizadas en las bolsas de Estados Unidos (EU) ha caído más de 40 por ciento en las últimas tres décadas, mientras que la cantidad de compañías respaldadas por capital privado se ha quintuplicado, el presidente de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés) bajo la administración de Donald Trump quiere corregir ese desequilibrio.

En su opinión, las empresas evitan las Ofertas Públicas Iniciales (OPI) porque temen una regulación intrusiva, “demandas colectivas vejatorias y frívolas” y la intervención politizada de accionistas activistas.

Liberar a los directivos de estas preocupaciones “fortalecerá la competitividad estadunidense, permitirá a los inversionistas minoristas participar en el éxito de nuestras empresas más dinámicas y ayudará a los emprendedores a acceder a capital en casa”, afirma.

La campaña de Atkins para “hacer que las OPI vuelvan a ser grandes” ya está generando repercusiones. La SEC permitió recientemente que las empresas impidan a sus inversionistas presentar demandas colectivas y les otorgó mayor libertad para excluir preguntas de los accionistas de las papeletas de votación en las asambleas anuales. 

Atkins también aceleró los planes para permitir que las compañías eliminen los informes trimestrales.

él dice

“Si suavizamos algunas de las fricciones de ser una empresa pública,

podríamos obtener mercados más eficientes y acceso a compañías mejores y más rentables”.

​Las acciones de la SEC están basadas en preocupaciones legítimas. Los inversionistas minoristas dependen en gran medida de los mercados públicos de renta variable para financiar su jubilación y otros ahorros, mientras que las instituciones y los multimillonarios se han diversificado hacia activos alternativos.

Si las empresas más prometedoras permanecen privadas, la brecha entre los estadunidenses comunes y los muy ricos se ampliará.

Atkins sostiene que los accionistas poderosos y los reguladores activistas han vuelto poco atractivo cotizar en bolsa. Muchos banqueros y abogados coinciden.

Dicen que está corrigiendo un exceso necesario tras el aluvión regulatorio impulsado por Gary Gensler, el anterior presidente de la SEC, que dirigió a la agencia hacia nuevos ámbitos como el cambio climático y las políticas de diversidad.

“Si suavizamos algunas de las fricciones de ser una empresa pública, podríamos obtener mercados más eficientes y acceso a compañías mejores y más rentables”, afirma Lance Dial, socio del bufete K&L Gates.

El péndulo regulatorio extremo

Pero ¿y si ese diagnóstico es erróneo, y las empresas se han mantenido privadas principalmente porque las condiciones crediticias laxas les permitían recaudar dinero sin los gastos y obligaciones de información periódicas que conlleva cotizar en bolsa? Cuando las tasas de interés estaban cerca de cero, las empresas privadas de rápido crecimiento podían prosperar incluso sin un plan concreto para volverse rentables.

Sus dueños siempre podían encontrar otro fondo de capital privado al cual venderlas, y podían acudir a los mercados privados de crédito para obtener préstamos.

Ahora que las tasas están más altas, las empresas —y los fondos de capital privado y de crédito que las respaldan— deben hacer más para ganarse el dinero y la confianza de los inversionistas. En muchos casos, eso puede incluir someterse a la supervisión más estricta que implica salir a bolsa.

El número de compañías estadunidenses cotizadas se estabilizó a mediados de los años 2010 y ha empezado a crecer. Más empresas estadunidenses han salido a bolsa en 2025 que en cualquier otro año desde 2000, señala Dealogic, con excepción de 2020-21, cuando cientos de vehículos de adquisición con fines especiales recaudaron dinero mediante una OPI hasta que llegó la represión regulatoria.

Los banqueros me dicen que muchas otras están preparándose para flotar en el mercado. Los fondos de capital privado, que necesitan devolver dinero a sus inversionistas, quieren aprovechar un mercado bursátil en ebullición: el volátil S&P 500 ha subido casi 15 por ciento este año, pese a algunos sobresaltos recientes.

El péndulo regulatorio en EU tiene un historial de oscilar de forma extrema. Los períodos de euforia provocan crisis y posteriores endurecimientos que, a su vez, llevan a quejas sobre la supresión de la innovación y a subsecuentes relajaciones normativas.

Ocurrió alrededor de 2001 y 2008, y parece estar ocurriendo de nuevo. Desde la toma de posesión de Trump, las acciones de cumplimiento de la SEC contra empresas cotizadas han caído a niveles mínimos históricos, con apenas cuatro casos anunciados en los primeros nueve meses.

“Cuando aparece un Enron —un escándalo contable—, surgen regulaciones que, argumenta, nos dejan sobrerregulados, así que luego retrocedemos, y retrocedemos tanto que introducimos otros riesgos de fomentar otro incidente tipo Enron. Ahora mismo estamos en medio de otra retirada. La pregunta es: ¿podemos calibrarla?”, plantea Adé Heyliger, socio del despacho Weil Gotshal.

Atkins tiene razón en querer más salidas a bolsa, pero hay peligro en la forma en que está procediendo. Los inversionistas activistas y las demandas de los accionistas pueden resultar molestos para las empresas establecidas y bien gestionadas.

Pero también desempeñan un papel esencial señalando las malas prácticas de compañías menos ejemplares. Cuando el dinero de la jubilación de los pequeños inversionistas fluye hacia nuevas empresas cotizadas, sus directores generales —sin experiencia en el escrutinio público— deberían sentir la presión de prestar más atención a las preocupaciones de los accionistas, no menos.

​JLR

Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
@The Financial Times Limited 2025. Todos los derechos reservados . La traducción de este texto es responsabilidad de Milenio Diario.

Más notas en: https://www.ft.com