En el pasado, el contrabando de cigarros se representaba en películas como algo que hacían personas pobres para obtener un poco de dinero y tener un plato caliente en la mesa al final del año, pero esa imagen ya no coincide con su condición actual: la de una industria ligada al narcotráfico, que en 2025 provocó en México pérdidas fiscales equivalentes a mil 314 millones de dólares.
Esta reflexión es de Marco Hannapel, presidente de la compañía tabacalera Philip Morris International (PMI) en América Latina y Canadá, quien durante un foro celebrado en Washington, D.C., recordó una película protagonizada por la actriz Sophia Loren durante la década de los 60.
Ella representaba el papel de una sencilla vendedora de cigarrillos ilícitos, pero ahora en América Latina los puestos donde se venden estos productos no son pequeñas o medianas empresas de alguien que necesita poner un plato caliente en la mesa, como se mostraba en aquel cine italiano.
“Apostaría a que nadie puede poner un pequeño puesto en cualquier capital latinoamericana vendiendo cigarrillos sin que ese mismo día llegue alguien con un arma preguntando: quién eres y por qué lo estás haciendo. Así que ya no es Sophia Loren. Es una nueva división del tráfico de drogas”, afirmó Hannapel.
En México sube el consumo de cigarros ilícitos
Marco Hannapel especificó que en algunos mercados de América Latina, el sector ilícito alcanzó en 2025 el 90 por ciento del negocio total de cigarrillos como en Panamá; más del 80 por ciento en Ecuador; 60 por ciento en Chile; y 23.3 por ciento en México.
Según un reporte de la consultora KPMG, el año pasado, en el país, se consumieron 39.4 mil millones de cigarros, de los cuales 9.2 mil millones fueron ilegales, lo cual representó un incremento respecto a los 7.02 mil millones de cigarrillos ilícitos consumidos en 2021.
En contraste, el estudio señaló que el consumo legal bajó de 34.08 mil millones de cigarros en 2021 a 30.16 mil millones en 2025.
Mientras que, en América Latina, el consumo de cigarrillos disminuyó 2 por ciento en 2025. Pero esa reducción, según el estudio, está impulsada, principalmente, por una caída en el consumo legal. En 2025, el consumo ilícito de cigarrillos representó el 31.9 por ciento del consumo total de cigarrillos en la región.
Hannapel opinó que haría falta castigos más severos por el contrabando de cigarros, más allá de simples sanciones administrativas. Esto para desincentivar la participación en este comercio que, hasta la fecha, suele considerarse poco perjudicial para la sociedad, así como era retratado en las películas de Sophia Loren.
“Sin embargo, la actual situación ha llevado a que este negocio se convierta en la segunda actividad de empresas multinacionales del narcotráfico”, puntualizó.
Para este ejecutivo, un buen ejemplo a seguir es Japón, donde el comercio ilícito de cigarros prácticamente ha desaparecido.
Es clave destacar que en ese país asiático dos tercios de los fumadores han sustituido los cigarrillos tradicionales por nuevos productos de tabaco sin humo.
El problema de la sobrerregulación
Durante el foro, también participó el ex-subgobernador del Banco de México (Banxico), Gerardo Esquivel, quien, al igual que Hannapel, afirmó que el romanticismo asociado a la venta ilegal de cigarrillos ha sido sustituido por la complejidad de las redes del comercio de sustancias prohibidas.
“Es mucho menos glamuroso tener a Sophia Loren que a “El Mencho” o la “Reina del Sur” haciendo este tipo de negocio (...) son mercados ilegales que a menudo llenan vacíos que dejan la sobrerregulación o la escasez de bienes legales”, expresó.
Esquivel opinó que es válido imponer impuestos especiales a los cigarrillos, pero sin ser excesivos, lo cual se traduciría en recuperar un justo término medio fiscal para que los consumidores puedan adquirir productos lícitos al alcance de sus ingresos.
“Porque en muchos casos hemos visto que el contrabando, precisamente, aumenta como resultado de tener impuestos demasiado altos; así que necesitamos lograr un buen equilibrio entre regulación, impuestos y otras condiciones que podamos considerar importantes en términos de reducir la cantidad de comercio ilícito”, detalló.
David Byrd, director asociado de KPMG, precisó que en América Latina el contrabando de cigarrillos ilícitos utiliza estructuras logísticas y de transporte sofisticadas.
Los flujos ilícitos entran a través de fronteras, puertos, ríos, aeropuertos, utilizando múltiples modos de transporte. Y en respuesta, según Byrd, las autoridades utilizan enfoques coordinados basados en inteligencia, compartiendo información entre agencias y zonas geográficas para tratar de eliminar estas cadenas de suministro ilícitas coordinadas y transfronterizas.
“Estas dinámicas sugieren que el consumo ilícito de cigarrillos refleja estructuras de suministro regionales más que factores específicos de cada país. En general, el comercio ilícito de cigarrillos opera dentro de un panorama regional complejo, moldeado por redes criminales, rentabilidad y dinámicas transnacionales, más que por factores aislados a nivel nacional”, apuntó.
Un reto de más de un sexenio
Finalmente, Cecilia Farfán-Méndez, directora del Observatorio Norteamericano de la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional, añadió que el comercio ilícito aprovecha mecanismos existentes en la economía formal, lo cual se observa en su intento de imitar modelos de negocio de empresas legalmente constituidas.
“Además, los grupos criminales basados en México muestran un interés por utilizar el sistema financiero de Estados Unidos para lavar dinero; es decir, también hay un aprovechamiento de la integración económica entre ambos países para beneficio de los negocios ilícitos”, aseguró.
La especialista espera que, en algún momento de la historia, se reduzcan las actividades de grupos criminales (aunque no puedan desaparecer por completo), lo cual requeriría de esfuerzos no solamente del gobierno, sino también del sector privado y la sociedad civil.
“Es una tarea bastante compleja, y no es de uno o dos años, sino de más de un sexenio”, concluyó.
JASA