En México, 49 por ciento de las mujeres en posiciones de Alta Dirección identifica el burnout o agotamiento como el principal desafío para permanecer en sus cargos, reveló el estudio “Mujeres de la Alta Dirección en México y Centroamérica 2026” de KPMG.
El dato marca un cambio relevante en la conversación sobre liderazgo femenino: el reto ya no es únicamente acceder a la Alta Dirección, sino sostenerse en entornos caracterizados por alta presión, cultura de competencia extrema y mayores responsabilidades estratégicas.
Olivia Segura, socia de Asesoría en Capital Humano y Gestión del Talento en KPMG México, explicó que el fenómeno es multifactorial y combina mayores exigencias profesionales con responsabilidades personales.
“Hoy, ante la inteligencia artificial, hay una necesidad de capacitación en nuevas habilidades digitales, adicional a la reconfiguración asociada a la incertidumbre en el entorno económico y geopolítico, que está demandando una cantidad de horas importantes tanto para capacitarse como para redefinir estrategias al interior de las organizaciones. Y si a eso sumamos que no se han atendido aspectos estructurales en la distribución de responsabilidades, donde la mujer prevalece como la principal cuidadora en los hogares, vemos un impacto directo en ese agotamiento”, señaló.
El estudio también muestra avances en la forma en que las organizaciones gestionan la equidad de género. En México, 32 por ciento de las participantes indicó que las métricas de inclusión están vinculadas de manera parcial a indicadores financieros o de negocio, lo que sugiere una integración incipiente entre diversidad y desempeño corporativo.
Otro dato que comienza a incorporarse en la agenda empresarial es la atención a nuevas etapas de vida. El análisis revela que 7 por ciento en México identifica como desafío para acceder a la alta dirección la ausencia de políticas con perspectiva de género para momentos clave como la menopausia. Aunque el porcentaje es menor frente a otros factores, su inclusión refleja una ampliación en la comprensión de las barreras estructurales.
¿IA: aliada o riesgo?
En materia tecnológica, 56 por ciento de las ejecutivas en México identifica el desconocimiento técnico como el principal reto para implementar inteligencia artificial en sus organizaciones.
No obstante, también reconocen beneficios claros: 52 por ciento considera que la IA impulsa la innovación; 40 por ciento que mejora la toma de decisiones basada en datos; y 47 por ciento que eleva la productividad.
Segura advirtió que la tecnología puede representar una oportunidad para cerrar brechas, pero también un riesgo si las mujeres no participan en iniciativas estratégicas asociadas a su implementación.
“Sin duda podría profundizar esa brecha si las mujeres no están participando en estas iniciativas de alto impacto o en estas posiciones de nueva creación. Sabemos que la inteligencia artificial va a transformar algunos roles y crear otros nuevos. Es una gran oportunidad para acceder a posiciones mejor remuneradas; pero si no se aprovecha, también podría acentuarse la brecha salarial”, explicó.
El estudio concluye que fortalecer la permanencia femenina en la Alta Dirección requerirá no solo políticas formales, sino acciones sostenibles que integren tecnología, métricas claras y corresponsabilidad organizacional para evitar que el desgaste profesional se convierta en un obstáculo estructural para el liderazgo femenino.
MRA