¿A qué nos remite la palabra “infidelidad”? Quizá a un beso fuera de la relación, ocultar un amante o, en un caso extremo, tener sexo con alguien que no sea tu pareja. Es decir, usualmente se relaciona con demostraciones afectivas, sin embargo, el Instituto Gottman afirma que existen diferentes maneras en que una persona puede ser infiel, sin haber tenido una aventura sexual.
Como explicó, la psicóloga, Itztli Isis Vázquez San Juan, a MILENIO, la infidelidad es aquella acción que rompe los pactos explícitos o implícitos de la relación. Y dichos acuerdos pueden ser desde sextear con un colega o seguir hablando con la ex pareja, hasta mentir sobre su ubicación o aplicar la ley del hielo en lugar de negociar en una discusión.
De ahí que, por ejemplo, para una relación no sea infidelidad seguir a la ex novia en Instagram, pero sí lo es mentir sobre su ubicación, o viceversa.
Sin embargo, la infidelidad tiene diferentes “presentaciones”, algunas de las cuales, según identificó el Instinto Gottman, especializado en relaciones de pareja, suelen pasarse por alto; derivado en conflictos.
"No son diez razones para suponer lo peor de tu pareja. Ofrecen formas más precisas de reconocer un problema mientras aún hay oportunidad de solucionarlo".
1. Compromiso condicional
Esto ocurre cuando una de las partes se fija en otra “persona mejor” —e incluso a involucrarse con ella— mientras sigue en la relación.
2. Una relación no sexual
Desarrollar una amistad a espaldas de la pareja; es decir, se mantiene en secreto. Esto, más allá de despertar sospechas de una posible infidelidad sexual o afectiva, también genera dolor “al descubrir cuánto sabe la otra persona y cuánto le han ocultado”.
La Clínica Cleveland lo define como una “infidelidad emocional”: un tipo de aventura emocional que implica desarrollar una conexión emocional cercana con alguien que no es tu pareja sin revelar completamente la existencia de esa conexión.
Cabe destacar que el “daño” no surge cuando una de las partes hizo un nuevo amigo o amiga en el trabajo, escuela o gimnasio. Más bien, se considera perjudicial si el motivo detrás de esas amistades es porque su pareja ha dejado de ser la persona en quien más confiabas.
3. Mentir
Especialmente en una discusión, dar una versión falsa de los hechos para evitar conflictos puede funcionar como placebo. Pero esto no sólo implica que la otra persona tomará decisiones sin saber la verdad, también puede perjudicar seriamente la relación hasta llegar a la ruptura e, incluso, dificultar una “nueva oportunidad”.
“Las acciones y las acciones se asocian con falta de transparencia. Entonces, se requiere una transparencia casi que intachable para que pueda reconstruirse; para que vuelvan a asociar las palabras con transparencia; para saber que están diciendo la verdad. Y eso toma tiempo”, afirmó Isela.
4. Formar una coalición contra tu pareja
Es decir, crear alianzas con amistades o familiares para criticar a la otra parte; lo cual, destaca Gottman, “es completamente diferente a buscar una perspectiva diferente”.
5. Ausencia o frialdad emocional
Alejarse repetidamente y sin explicación alguna.
6. Retirada del interés sexual
Para este punto, la preocupación del Instituto no recae en las diferencias del deseo y el placer, sino en cómo se afrontan.
“Sin una conversación honesta y comprensiva, una persona puede quedarse preguntándose por qué ya no es deseada”.
En la sexología, este fenómeno se conoce como “asincronía sexual”: cuando no hay una coordinación en la búsqueda del deseo sexual en pareja. O en palabras del sexólogo, Rogelio López Custodio: “A veces, lo que pasa es que los estímulos que a una persona le activan su deseo o las ganas, no son los mismos que la otra persona”.
La comunicación juega un rol crucial en cualquier aspecto de la sexualidad. Por ende, también se convierte en la mejor herramienta para “atender” la asincronía sexual; abordando tres puntos: cómo fuimos socializados con el encuentro social, cómo te excitas y qué es el sexo para ti.
7. Falta de respeto
La inconformidad puede manifestarse sin gritos ni faltas de respeto; las discusiones también. Pero no toda discusión es perfecta, e incluso la paciencia y la comprensión tienen límites; los cuales son fáciles de romper con los “ánimos elevados”.
Sin embargo, y toda vez que estos episodios sean aislados, la pareja puede redimirse tras actuar a la defensiva o soltar una grosería. Y todo depende de pedir un perdón “sentido, en forma y completo”, el cual se logra cuando se cumplen las cuatro cualidades que mencionó la psicóloga de parejas, Sara Becerra Robles.
- Especificar por qué se pide perdón, evitando la generalización con frases como “perdón por todo lo que he hecho” o “discúlpame por lo del otro día”.
- Mostrar arrepentimiento: demostrar que genuinamente lamentamos haber generado la molestia.
- Saber y reconocer de qué manera impactó ese actuar
- Compromiso: especificar de qué manera se cumplirá la responsabilidad de evitar que se repita esa incomodidad o molestia.
8. Injusticia
Ocurre cuando uno o ambos miembros de la pareja perciben un desequilibrio constante entre lo que dan y lo que reciben. Esto provoca que se acumule rabia, frustración o la sensación de ser "el o la única" que cede en los conflictos.
9. Egoísmo
Cuando las decisiones favorecen repetidamente sólo a una de las partes a expensas del bienestar de la otra.
10. Incumplimiento de promesas
Una de las partes abandona discretamente un acuerdo en el que la otra aún confía.
ASG