La infidelidad puede ser una fuente de aprendizaje para aquellas parejas que deciden superarla y recuperar la relación: desde qué hacer cuando hay falta de confianza, hasta cómo comunicar asertivamente los temores e inseguridades o, incluso, cómo reaccionar cuando mi pareja me comparte sus miedos.
Sin embargo, todas esas enseñanzas no son (ni por mucho) exclusivas de la etapa post-infidelidad, al contrario, pueden adquirirse y perfeccionarse a modo de prevención. Especialistas explican a MILENIO cuáles son las principales para evitar una infidelidad.
Responsabilidad afectiva
Pese a ser un tema plenamente comentado y procurado en nuestros días, la psicoterapeuta, Isela Román, considera que aún “nos cuesta mucho sostener las cosas que queremos a largo plazo”: “Queremos amar, pero sin que nos pidan quedarnos o prometer cosas”.
La responsabilidad afectiva es imprescindible para el éxito de una relación —o, en caso contrario, para ponerle fin de la manera más amena posible—. Esto porque aboga por la claridad hacia uno mismo y hacia la pareja: ¿Qué quiero? ¿Cuáles son mis deseos y necesidades? ¿Cuáles son mis expectativas de eso que quiero?
“Es el poder ser conscientes y reflexionar antes de hacer cualquier cosa para ver si esto nutre la relación o lastima a mi pareja. (...) Es tener consciencia de estas cosas, estar dispuesto a escuchar al otro y sostener lo que digo”.
Asimismo, la responsabilidad afectiva juega un papel igual de importante tanto para definir si el vínculo continúa o no, así como para que la parte infiel identifique cuáles son sus intereses y necesidades relaciones. Y para ello sirve identificar —más no justificar —las razones que la llevaron a dar ese “beso de fiesta”; aceptar la cita o tener relaciones sexuales con otro.
“Existe la idea de que el que es infiel siempre lo será, como si fuera un virus o una enfermedad. (...) Y a lo mejor es que la persona se plantee qué quiere para su siguiente relación. Para eso le sirve: le va a ayudar a prevenir y entender”, explicó el sexólogo y terapeuta, Rogelio López Custodio.
Comunicación abierta y honesta… tanto de lo bueno, como de lo malo
Aunque la comunicación es el pilar de cualquier relación de pareja, pocas personas son conscientes de que, así como hablan de los logros y las buenas noticias, las incomodidades, inconformidades o dolores también deben ponerse sobre la mesa y no evitarse.
“¿Cómo va a crecer nuestra relación si no estamos diciendo cosas tan importantes como lo que no nos gusta; lo que nos lastima, o lo que nos incomoda? Esa información es muy valiosa”, cuestionó Román.
Por supuesto, no siempre será fácil sentarse y dialogar con la pareja sobre, por ejemplo, la falta de sexo, el disgusto de usar el celular durante la comida o la necesidad de tener más citas románticas. Al final, son temas propensos a generar fricciones que, a su vez, pudieran amenazar con el bienestar y futuro del vínculo.
“Lo que a veces pasa es que las parejas, al tener mucha preocupación o miedo porque se vaya a acabar la relación, se ponen muy reactivos al conversar de ciertas cosas y eso hace que no puedan hablarlas abiertamente porque cuando lo han intentado terminan en un problema o pleito”, explicó Rogelio.
Algunas temas incómodos, pero necesarios, que el sexólogo recomienda abordar explícitamente son:
- Sexualidad: qué necesidades, fantasías, deseos y “no negociables” tienen cada una de las partes
- Miedos: específicamente, qué nos genera celos o desconfianza.
- Límites: hasta dónde se está normalizando cierto comportamiento en cada uno. Por ejemplo, ¿Considerarían infidelidad pagar un Only Fans o tener a su ex pareja en Instagram?. “Esas cosas se tienen que hablar, porque si no, se pueden asumir como la ruptura de un acuerdo”.
Crear un espacio de entendimiento
La pareja debe ser un lugar seguro para externar nuestros sentimientos sin ser juzgados y, en caso de necesitarlo, para recibir críticas constructivas y apoyo en caso de necesitarlo.
¿Perdonar o no?
Cuando ocurre una infidelidad, usualmente sólo hay dos opciones: terminar o continuar la relación. Ambas igual de válidas y con sus respectivos duelos, procesos y dificultades —especialmente si la pareja decide seguir adelante—.
No obstante, en ese proceso de recuperación, Isela recomendó ser poco tolerantes al desinterés y poco compromiso. Es decir: “En el momento en el que una de las partes no esté trabajando en equipo, también se debería considerar salir de ese entinto”.
“En el momento en el que una de las partes no esté trabajando en equipo, también se debería considerar salir de ese intento. (...) Es sumamente importante que los dos estén igual de interesados en poder avanzar y en poder arreglar esa infidelidad. Si observas que la otra persona no está interesada, sal de ahí”.
ASG