Estar demasiado cansada para tener sexo, no tener suficiente tiempo para experimentar otras fantasías eróticas o, incluso, no considerar el sexo tan importante para la relación son diferencias del día a día en la vida pareja, las cuales forman parte de un fenómeno llamado “asincronía sexual”.
En sí, explica el sexólogo, Rogelio López Custodio, a MILENIO, este término no suele encontrarse en los artículos o investigaciones científicas, sino en las redes sociales; donde se presenta como un formato “más accesible” para referir a “cuando no hay una coordinación en la búsqueda del encuentro sexual en pareja
“Es decir, cuando una persona, por su historia de aprendizaje o de vida, está más socializada con el deseo y la búsqueda sexual que la otra”.
Así se ve la asincronía sexual en la pareja
Esta desconexión se observa en un sinfín de situaciones; algunas de ellas, alimentadas o derivadas de los constructos sociales, como ese “cliché de género” que designa a los hombres como los que buscan la cercanía erótica, física o sexual, y a las mujeres como las que esperan por ella.
Sin embargo, destacó Rogelio, esta asincronía no siempre depende enteramente de la pareja, sino de sus experiencias de vida. Por ejemplo, las relaciones donde las partes tienen horarios laborales diferentes y, por ende, se sienten más activos, sexual y no sexualmente, en diferentes momentos del día.
"Hay personas que son más diurnas y se acostumbraron a hacer más actividades en la mañana y hay quienes son más nocturnas".
“La asincronía sexual puede ocurrir si, por ejemplo, en una pareja el hombre está socializado para esperar y la mujer también. Entonces los dos van a estar esperando y el sexo no va a darse”.
También se observa cuando, tras una discusión, alguien busca reconciliarse a través de muestras de afecto como abrazos, besos, caricias o incluso sexo, pero la otra parte las rechaza al preferir tener unos minutos de contacto cero.
“Los estímulos que llevan a una persona a querer tener un encuentro sexual son variados. Entonces a veces lo que termina pasando es que los estímulos que a una persona le activan su deseo o las ganas, no son los mismos que la otra persona. Y eso va a provocar que no haya coordinación”.
Tres preguntas básicas para volver a ‘coordinarse’ sexualmente
Así como otras problemáticas/ dilemas de la sexualidad —tanto individual como en pareja —, la mejor herramienta para “atender” la asincronía sexual es la comunicación. Específicamente, puntualiza Rogelio, abordando el “cómo fuimos socializados con el encuentro social”.
“O sea, (platicar) si uno está más acostumbrado a esperar (‘a que me busques’) o a buscar; y qué va a pasar si difieren en esa parte. Ahí es donde pueden empezar a construir una manera más equilibrada, justa y donde ambas partes se sientan cómodas”.
2. “¿Cómo te excitas?
Asimismo, recomienda conocer qué cosas activan el deseo de la pareja y actualizarse cuando éstas cambian; por ejemplo, abordar desde cómo les gusta que se acerquen o las situaciones les excita o los hace sentir más kinky.
Esto resulta particularmente importante debido a que “muchas veces (estos temas) no se platican, se asumen”, incluso llegando al consultorio del psicólogo o sexólogo con ese mismo desconocimiento.
“Eso sí se platica. Se pueden crear condiciones o hasta cosas muy concretas (...) y tener esa información puede ayudarles a crear las condiciones para que pueda fluir esa parte”.
3. “¿Qué es el sexo para ti?”
Es decir, a la cultura a partir de la cual formó su propio significado de encuentro sexual: Por ejemplo: conocer la cómo forjó su significado de de relación; qué significada para esa persona ser deseada o incluso si considean que el sexo es una acto es meramente penetrativo.
“Traten de no que buscar el encuentro sexual significa buscar sexo penetrativo. Sino que a veces es preguntar cómo les fue en el día, halagar con adjetivos como “guapo”, explicar tus sentimientos cuando acaricias el rostro o cabello de tu pareja. (...) No siempre tiene que acabar en la historia del video porno tradicional”.