M+.- La masturbación ha sido objeto de prejuicios y estigmas durante décadas, y la Onania es uno de los ejemplos más claros y antiguos de los que se tiene registro.
Dicho panfleto de autor desconocido, y cuya primera publicación data del 1712, reafirmaba las creencias de que la masturbación era un “pecado atroz”; provocaba el nacimiento de niños débiles, y conllevaba enfermedades y anomalías como epilepsia, palidez e histeria.
Y si bien esta y otras falsas ideas han desaparecido con el paso del tiempo, en la actualidad aún coexistimos con ciertos tabús y mitos del autoplacer; algunos de ellos, a opinión de la educadora sexual, Camila Lavalle, “bien bobos”. “Como que te va a crecer pelos en las manos”, cuenta entre risas a MILENIO.
“Sólo el pene y la vulva se masturban”
Uno de los mitos más comunes y presentes en las personas es creer que la masturbación se centra únicamente en obtener placer —e incluso buscar el orgasmo— estimulando el pene, los testículos o la vulva.
Y si bien este pensamiento no es del todo incorrecto, retrata una visión muy limitada del acto. Y para comprobarlo basta con buscar el significado ante la Real Academia Española (RAE), en la que si bien lo refiere como al hecho de “estimular los órganos genitales”, también incluye a las zonas erógenas.
“Puede ser pechos, piernas o tu misma oreja. O sea, cualquier parte de tu cuerpo que produzca excitación o placer”, explicó Lavalle en entrevista. “Es buscar la excitación o el placer a través del tocamiento de cualquier parte del cuerpo”.
Incluso, investigaciones han demostrado que la masturbación también es una fuente de beneficios emocionales y psicológicos: desde regular el estrés o favorecer la calidad del sueño, hasta la reconexión con el cuerpo y fortalecer la autonomía sexual.
“No puedes masturbarte si tienes pareja”
La masturbación se ha entendido —erróneamente —como un acto individual que finaliza tan pronto la persona empieza una relación o pasa al matrimonio. Por lo que, bajo esa misma lógica, recurrir a ella durante la relación se asocia a la falta de satisfacción o que “la otra persona no es suficiente”.
No obstante, la masturbación no es ningún placebo mientras se encuentra una pareja, sino que forma parte de la autonomía sexual de una persona, es decir, el hecho de “buscar lo que te hace bien; lo que te da paz; lo que te hace sentir cómoda y cómodo, y aplicarlo”.
“Suena mucho el tema de la masturbación porque de repente pensamos que la masturbación tiene que hacerse en cierto tiempo; que si tienes pareja no hay masturbación, etcétera. Y la autonomía, el poderío sexual, es como tú decides ir con base a tus conocimientos y a lo que a tí te guste más allá de los mandatos o las expectativas de género”.
Por ende, si la autoestimulación genera ese bienestar, es tan válido recurrir a ella sin o con una pareja. E incluso, por qué no, incluir dinámicas que permitan a ambas partes explorar y descubrir nuevas sensaciones.
“Somos seres sociales y nos conocemos en función de la otra persona y también en función de nosotros mismos. (...) Sí te puedes conocer más —y aspectos que te gusten —en función de tu pareja, así como individual”.
“Te haces adicto a la masturbación”
Otra de las frases que Lavalle suele escuchar al impartir sesiones de pareja y la cual, explica, usualmente deviene “del miedo a que (la masturbación) nos guste más que otra dinámica” de pareja. Algo que, de igual manera, ocurre con el uso de juguetes sexuales.
“Hay miedo a perder la sensibilidad por el uso de juguetes o la ‘masturbación excesiva’. Sin embargo, es totalmente falso. Es imposible perder o que te quites esa emoción sólo con masturbarte.
(...) La adicción es más compleja y tiene que ver con otras cosas, pero ese es uno de los mitos más grandes”, atajó.
Por ello, JoyClub Latam destacó la importancia de observar el contexto alrededor de una adicción a la masturbación, así como complementarla con otras actividades: “Si se utiliza excesivamente como una vía de escape frente a emociones incómodas, puede convertirse en un mecanismo evitativo”.
ASG