Ciencia y Salud

¿Es peligroso dormir con el celular cerca? Lo que la ciencia revela del impacto en tu salud cerebral

La comunidad científica ya analizan el impacto de la radiación en el cerebro y el verdadero riesgo que las pantallas tienen para el sueño y la salud en general.

Hay quienes viven pegados al teléfono: les amanece y anochece cerca de la pantalla, de hecho, probablemente duermen con él cerca de la cama. El hábito recientemente adoptado ha llevado a más de un experto a preguntarse si a la larga, poner el smartphone debajo de la almohada podría tener repercusiones en el cerebro o riesgos de cáncer debido a la radiación.

La respuesta sobre sus efectos en la salud es un poco más compleja de lo que parece, y apunta a que la preocupación debería cambiar de enfoque, según apuntan las investigaciones más recientes.​



Radiación y celulares: ¿cuál es el impacto en las neuronas?

La principal preocupación que expresan las personas en redes sociales es la radiación de ondas electromagnéticas.

Sin embargo, desde la física y la neurología la recomendación es no alarmarse: los teléfonos móviles, así como la mayoría de los aparatos móviles emiten radiación no ionizante, que a diferencia de la que sí lo es (y está presente en los rayos X o energía nuclear) no tiene la fuerza suficiente para dañar el ADN de las células cerebrales.

Existen investigaciones amplias al respecto. En 2024 un macroestudio liderado por la Agencia Australiana de Protección Radiológica y Seguridad Nuclear (ARPANSA) analizó más de 5 mil estudios elaborados en las últimas dos décadas.

El proyecto respaldado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyó que no existe un vínculo causal entre el uso de teléfonos móviles y el aumento de tumores cerebrales u otros tipos de cáncer de cabeza.

Por su parte, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) considera que el límite de la Tasa de Absorción Específica (medida de la velocidad con la que el cuerpo absorbe la radiofrecuencia) de los teléfonos modernos es segura para los tejidos humanos.

Un ejemplo de lo que ocurre cuando se detecta una irregularidad tuvo lugar en 2023, cuando la Agencia Nacional de Frecuencias de Francia suspendió temporalmente la venta del iPhone 12 tras concluir que superó los límites de SAR para extremidades (es decir, cuando se encontraba en la mano o el bolsillo) arrojando 5.7 W/kg frente al límite europeo de 4.0 W/kg.

En respuesta, poco después del lanzamiento la compañía solucionó el problema mediante una actualización de software que redujo la potencia de emisión del módem cuando el dispositivo está cerca del cuerpo.


El verdadero daño no es tan evidente

Es un hecho que, al menos en las investigaciones actuales, no se ha encontrado evidencia de que poner el teléfono cerca de la cama derive en alteraciones en las neuronas… sin embargo, eso no implica que sea lo más recomendable.

Neurólogos y especialistas en el sueño alertan sobre cómo el uso de pantallas interrumpe y altera los ciclos de descanso. Un estudio publicado en Sleep Medicine demostró que las personas que duermen cerca de su dispositivo móvil reportan una peor calidad de sueño, mayores niveles de ansiedad diurna y dificultades para concentrarse.

Entre la información recopilada detectaron que esperar una notificación o un mensaje a mitad de la noche mantiene al cerebro en un estado de vigilancia constante, mientras que las interrupciones debido al sonido y la luz fragmentan el sueño, dificultando que el cerebro alcance la fase más reparadora del descanso.

Si bien es fácil tomar a la ligera el papel del buen dormir, los efectos que implica alterar la estructura del sueño son más peligrosos de lo que se cree. La falta de horas de sueño está relacionada con envejecimiento acelerado, mayor riesgo de infarto, derrames cerebrales y en general, mayor riesgo de morir de forma prematura.

El uso de pantallas antes de dormir puede aumentar el riesgo de insomnio, según estudios recientes. Un experto comparte recomendaciones.
Más allá de los efectos de la luz, se ha detectado relación entre las actividades que se realizan en los dispositivos y el mal dormir | Especial

Anteriormente, durante una charla con MILENIO, el doctor e investigador del Instituto Nacional de Salud Pública, Aarón Salinas dijo que la respuesta no está en abandonar las pantallas, sino en reestructurar el horario y la forma en la que se utilizan. A la par, algunas investigaciones sugieren:

  1. Apagar las pantallas al menos 30 minutos antes de ir a la cama
  2. Dejar el teléfono lejos del lugar de descanso (al menos dos metros o de ser posible, fuera de la habitación) y optar por un despertador tradicional
  3. Activar el modo avión o “no molestar” al dormir

LHM

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Lizeth Hernández
  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.
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