Si alguien es riguroso a la hora de desplegar el arte de la colaboración es el bandoneonista César Olguín, quien establecerá con el cantante, pianista y también bandoneonista Ahmad un Tango Bar en el Lunario del Auditorio Nacional el 18 de octubre. Lo que comenzó con una relación maestro-alumno, se enriqueció con una amistad firme y la participación de ambos en diversos proyectos, como la Orquesta Mexicana de Tango de Olguín y La Fábrica de Tango de Ahmad, quien produjo los discos más recientes de su maestro.
Tango Bar incluirá la presentación del álbum Estado de tango, grabado a dueto, que Olguín define como “una fusión de estilos diferentes para hacerlos compatibles. Tenemos maneras diferentes en el proceso de encarar, de pensar y de trabajar, pero ha sido una experiencia fructífera para ambos. Estado de tango es una entrada a una zona emocional muy particular”.
Ambos tienen un gusto compartido por muchos tangos, por lo que incluyeron, por supuesto, “Volver” y “El día que me quieras”, de Carlos Gardel. También, refiere Ahmad, “hay boleros, como ‘Vete de mí’, de Virgilio Expósito, y ‘Encadenados’, de Carlos Arturo Briz, así como ‘Sombras nada más’, tango de José María Contursi y Francisco Lomuto, que Javier Solís cantó en bolero. Hay tangos como ‘Mi bandoneón y yo’, de Rubén Juárez; ‘Qué tango hay que cantar’, de Cacho Castaña; ‘Júrame’, de María Grever, y ‘La abandoné y no sabía’, de Miguel Caló”.
Trabajar a dueto, indica Olguín, “es un desafío. Los ensambles pequeños son los más difíciles porque cada uno cumple una función determinada y no hay oportunidad de alcahuetear a nadie. En este caso, aunque ambos tenemos el carácter fuerte y somos totalmente anárquicos, a pesar de las diferencias compartimos la misma meta”. Al grado, advierte Ahmad, “de que este es un disco que va a quedar como legado en la historia del tango en México, aunque César se va a reír”. La risa de Olguín interrumpe la frase, pero Pablo Ahmad aprovecha para invitar al público a su presentación en el Lunario, una oportunidad para escuchar el tango en un nicho bohemio, fuera de espectáculos grandilocuentes.