Acumular cosas se le ha dado muy bien a Jarvis Cocker, líder del grupo Pulp. Para corroborarlo basta ver las ilustraciones de su libro Pop bueno, pop malo (Sexto Piso, 2024). Al revisar los objetos que atiborró durante años en un desván, y con la idea de decidir qué iría a conservar, reflexiona sobre su vida y el camino que lo llevó a convertirse en músico.
Un cuaderno escolar dedicado a ciencias le sirvió para diseñar lo que denominó Pulp Fashion (moda Pulp), que describe la forma en la que deberían vestirse los integrantes de un grupo todavía inexistente. La invitación para un servicio religioso en memoria de John Peel le lleva rendir tributo al locutor de la BBC que abrió los oídos de los jóvenes de su generación, pues “era la única fuente para escuchar música alternativa en la radio británica”. Volantes de sus primeros conciertos dan testimonio de la incipiente carrera de Pulp, como el que corresponde al Festival de Bandas Locales del 16 de agosto de 1980, fecha de nacimiento oficial del grupo. Aunque no estuvo libre de incidentes, Cocker aprendió que todo se supera con la actitud para enfrentarlos, pues “las chingaderas pasan”.
Enfrentarse con los objetos que fueron parte de su vida, lleva al líder de Pulp a entenderse mejor como artista. “Abrir este desván —escribe— ha abierto una ventana a mi proceso creativo (por asqueroso que suene). De hecho, sin querer ser demasiado dramático al respecto he pensado que este desván y los objetos que contiene forman una representación muy fidedigna de mi cerebro”.
Dos libros de Shakespeare le llevan a recordar que su primera canción se llamó “Shakespeare Rock”, escrita a los 15 años. Y si no habla sobre algo personal, se debe a que no quería ser ridiculizado por sus amigos por mostrar sus sentimientos. La canción funcionó porque, dice, “aprendimos a tocarla juntos esa noche. ¡Ya éramos una banda! Y así se estableció el formato. Teníamos dos horas para juguetear con nuestros instrumentos, hacer ruido y beber cerveza barata”. El resto es historia…
La complicidad
de los amigos
Jarvis Cocker considera que “la manera ideal de comenzar una carrera musical es explorar territorios desconocidos con una bola de amigos. Por eso he tratado de preservar ese espíritu aventurero en todas las clases de educación musical que he impartido. Lo maravilloso de trabajar con un grupo de chicos es ver el entusiasmo que los hace querer hacer ruido con un instrumento”.