Gerald Clayton, pianista que el 14 de marzo inaugurará con su trío el ciclo New York Jazz All Stars en el Teatro de la Ciudad, se siente bendecido por ser hijo del contrabajista John Clayton. “Mi padre era, y es, mi héroe —dice en entrevista—. Al echar la vista atrás me doy cuenta de que me gustaba convivir en casa con una comunidad de músicos, lo que me permitió llevar una vida en la música desde que era muy pequeño. Mi madre, maestra de lingüística y también pianista, me ayudó mucho cuando empezaba y tocaba las sonatas de Beethoven o las obras de Bach, lo que fuera”.
En 2006, Clayton obtuvo el segundo lugar en el Concurso de Piano Thelonious Monk, experiencia que significó mucho para él. “Conocí a otros músicos de mi edad realmente apasionados de la música, pianistas maravillosos a los que aún veo y son mis amigos. Tocamos juntos y hubo un proceso de retroalimentación invaluable. Participar en el concurso resultó importante para mi carrera”.
En cuanto a su estilo, el pianista afirma que es resultado de sus experiencias y de toda la música que ha escuchado. “Crecí amando la música de Oscar Peterson, fue mi base de inspiración. Mientras crecía mi catálogo de grandes artistas se extendió, y ahora mi deber es honrar esta música, tocar con la mayor honestidad que pueda. Pienso que si te expresas personalmente con honestidad, la dirección que seguirá tu música surge por sí misma”.
Con una discografía que ha sido reconocida con seis nominaciones a los premios Grammy, Clayton destaca lo que la música ha significado en su vida. “Me ha dado un propósito, un sentido de identidad y una forma de expresar mis experiencias y emociones. No importa en qué escenario esté o en qué situación musical me encuentre, hago lo mejor que puedo. Si a la larga eso hace algo por el mundo, yo me siento agradecido. La música realmente tiene una cualidad mágica: cambiar la manera en la que la gente siente y piensa acerca del mundo”.
Charles Lloyd, su gran inspiración
El saxofonista Charles Lloyd, con quien trabajó durante muchos años, fue fundamental para el desarrollo de su carrera como líder. Lloyd, dice, “es una persona inspiradora y mágica. Tiene un acercamiento a la música que realmente valora el hallazgo, con una sensibilidad como la de un niño: como si cada vez que toca lo hiciera por primera vez. Te brinda una sensación de libertad muy inspiradora”.