Política

BTS y Claudia Sheinbaum

Que Dios bendiga a BTS, a las ARMYs y, por supuesto, a Claudia Sheinbam por regalarnos uno de los acontecimientos históricos más luminosos de los últimos años: el saludo del 6 de mayo en el Zócalo.

¿Se acuerda cuando le dije aquí mismo que BTS era The Beatles del siglo XXI? No exageraba.

BTS es lo más grande que le está pasando a la humanidad, a nivel artístico, en este momento. Ya pasó a la historia. Las hijas y los hijos de nuestras hijas y de nuestros hijos, hablarán de ellos.

Y si esto es BTS, las ARMYs son el fandom más amoroso, respetuoso y organizado de todos los tiempos. Un ejemplo desde muchas, desde muchísimas perspectivas.

Todavía no nos terminábamos de reponer del fenómeno del concierto de “31 minutos” en el Zócalo cuando ya estábamos viviendo esto con Claudia Sheinbaum, recién nombrada por la revista Times como una de las 100 personas más influyentes del mundo.

¿Sí entiende lo que está pasando aquí? Antes, cuando las grandes personalidades del espectáculo internacional venían a México, iban a saludar a nuestros presidentes en privado, en Los Pinos.

¿O qué, a usted ya se le olvidó cuando Michael Jackson fue con Carlos Salinas de Gortari?

Ésta es una parte súper oscura de la historia del espectáculo y la política nacional. Tanto, que hasta estaba prohibido hablar de eso.

La diferencia con lo que acaba de pasar es clara: hoy estas cosas no suceden a puerta cerrada. No son para alimentar el ego de un mandatario. Son transparentes y son para el pueblo de México.

Claudia Sheinbaum fue la más brillante, humana y generosa al convertir algo que sí o sí iba a pasar, en un regalo para las ARMYs.

Se lo voy a demostrar con imágenes. Agarre su celular. Le suplico que busque el testigo en YouTube y que observe cuadro por cuadro cómo fue que BTS salió a aquel balcón de Palacio Nacional.

No había un asistente que los llevara o que los trajera. Era la presidenta.

Y Claudia, que pudo haber aprovechado el momento para lucirse y ser la primera en salir al balcón a recibir los aplausos, en lugar de eso, movió la cortina con sus propias manos para que BTS saliera, antes que ella, a recibir el amor de la multitud.

Sheinbaum salió al último. ¿Así o más educada? ¿Así o más humilde?

Fue un momento de gloria para las decenas de miles de ARMYs que se congregaron en el Zócalo para saludar, por un muy breve instante, a BTS.

Fue un momento de gloria para Claudia Sheinbaum y para el Segundo Piso de la Cuarta Transformación.

Pero fue, sobre todo, y esto no lo ha dicho nadie, un momento de gloria para nuestra muy amada República de Corea.

BTS no es un grupo musical como los que conocemos en occidente. Es el resultado de una política pública que nació hace muchos años en Seúl para conquistar al mundo a través del poder suave.

Le recuerdo: poder suave es la capacidad que tiene un país de influir en otros a través de la atracción.

Y no, no tiene nada ni de nuevo ni de malo. Usted solamente voltee a ver lo que las grandes potencias culturales como París, Londres y Hollywood han hecho con la humanidad, y entenderá la relevancia de esto.

Aquí lo diferente es que se trata de un país asiático. Aquí lo maravilloso es que se ha hecho tan rápido y tan bien que gracias a los K-Dramas, al K-Pop y a BTS, la República de Corea ha conseguido, en muy poco tiempo, más cosas que otros países en siglos de esfuerzos diplomáticos.

La última vez que fui a Seúl, ese bellísimo país era nuestro sexto socio comercial. No me quiero ni imaginar en qué posición se encuentra ahora.

México ama a Corea de una manera descomunal. Ama sus culturas, conoce a sus estrellas, consume sus comidas, compra sus productos y hasta está aprendiendo a hablar su idioma.

Por eso le digo que BTS tenía que ir a saludar a Claudia Sheinbaum como alguna vez fue a hablar a las Naciones Unidas.

Y le guste a quien le guste o le moleste a quien le moleste, sí, se trataba de algo político, pero no para México, para Corea.

Lo genial fue que nuestra presidenta decidió compartírselo al pueblo y el resultado fue magistral porque la República de Corea ganó muchísimo más con este gesto que si sus cantantes sólo se hubieran tomado una foto, en lo oscurito, con Claudia Sheinbaum.

Si no me cree, échese un clavado a los reportes de la prensa internacional. ¡Son maravillosos! ¡Increíblemente positivos! ¡Abundantes! ¡Un éxito!

Sí, yo sé que estamos en guerra ideológica y que cualquier pretexto es bueno para enseñar el cobre.

La verdad es que esto ya volvió a cambiar, que hoy el poder suave manda mil veces más que antes y que son pocos, realmente muy pocos, los líderes que lo han entendido al nivel de Claudia Sheinbaum.

Que Dios bendiga a BTS, a las ARMYs y, por supuesto, a nuestra presidenta por regalarnos uno de los acontecimientos históricos más luminosos de los últimos años: el saludo del 6 de mayo en el Zócalo. ¡Felicidades!


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Álvaro Cueva
  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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