Odio que HBO MAX me trate como estúpido, que me tenga esperando cuatro años para ver la nueva temporada de una serie y que cuando me la ponga en pantalla, hable mal de mi país y traicione todo lo que había construido.
Por supuesto, estoy hablando de la tercera temporada de “Euphoria”, la cochinada más grande que Estados Unidos nos ha mandado en los últimos años.
Cuidado: “Euphoria” era una serie de culto, un título legendario a la altura de “Game of Thrones”, “Sex and the City” y “The Sopranos”.
Su gracia era que, justo en el momento en que las nuevas generaciones comenzaron a dejar de ver televisión, este título las retuvo, las convocó, las cautivó.
¿Sabe usted lo que esto representó en 2019 para una marca condenada a muerte por el cambio generacional?
HBO jamás ha sido como Netflix, como Disney o como Televisa. Jamás ha sido para todos. HBO era televisión premium, un pago extra sobre lo que las multitudes ya le estaban pagando a las cableras.
En una realidad de sistemas de creación y distribución de contenidos en línea, esto ya no existe. No puede existir.
A pesar de eso, “Euphoria” le pasó la estafeta de la televisión premium a una nueva generación. ¡Bravo!
¿Cuál fue la clave de su éxito? La manera como reflejó la parte más oscura de la vida de las muchachas y de los muchachos de aquel entonces.
¿Y cómo era esa manera? Con glamour.
No es lo mismo hablar de drogas, sexo, relaciones tóxicas y salud mental como normalmente se habla, que hablar de drogas, sexo, relaciones tóxicas y salud mental entre brillitos y colores.
Todo el mundo enloqueció con este espectáculo. Todo el mundo encumbró a sus protagonistas.
“Euphoria” era una obra maestra cuando ya no se hacían obras maestras. La más clara demostración de que el infierno también podía ser aspiracional.
Sólo que pasó una desgracia: los adolescentes crecieron.
“Euphoria” no es “Stranger Things” donde las audiencias se pueden tragar el cuento de que los niños siguen siendo niños a pesar de su avanzada edad. ¡Es televisión premium!
¿Qué era lo que se tenía que hacer? Respetarla y terminarla con dignidad.
¿Qué es lo que se hizo? La traicionaron y la alargaron a lo “güey”.
Lo que estamos viendo hoy, en 2026, ya no es la parte más oscura de la vida de unas muchachas y de unos muchachos.
Es la patética vida de un montón de jóvenes adultos que, por haber tomado malas decisiones, se merecen todo lo que les está pasando. O sea: no hay conflicto.
Y por más que le suban a las drogas, y por más que le suban al sexo, y por más que le suban a las relaciones tóxicas, y por más que le suban a los temas de salud mental, esto ya no es de verdad. Es un truco publicitario.
Las nuevas generaciones no son como las de antes a las que les podían alargar una telenovela con cualquier pretexto sin que hubiera la más mínima queja.
Estas chicas y estos chicos, a los que en la cúspide de la ignorancia llaman de cristal o de mazapán, son verdaderamente inteligentes y nadie les puede faltar al respeto justo como HBO MAX lo está haciendo con este título.
Más le vale a esta compañía que lo nuevo de “La casa del dragón” sí esté bueno porque, a como pintan las cosas, si esto no se soluciona pronto, comenzarán las cancelaciones.
Si en 2019 era delicado que los adolescentes estuvieran dejando de ver televisión, que los jóvenes adultos de 2026 se vayan de una plataforma sí es una catástrofe.
Y si a esto le sumamos la manera como miran a México, la manera como nos ofenden, como nos humillan, como nos retratan, como nos discriminan, sí les va a ir muy mal. ¿O usted qué opina?