Política

Por qué Rocha quedó solo

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M+ Hay quien llama la atención de Palacio por su astucia, generosidad o inteligencia. Hay quien lo hace por ser un bufón.

Este fin de semana Rocha Moya protagonizó la rebelión política más vergonzosa de la que se tenga memoria. Pretendiendo desafiar el generosísimo acuerdo que se le había extendido —según el cual él tomaría licencia de su cargo para despresurizar la opinión pública—, Rocha retomó su posición como gobernador de Sinaloa sólo para, en unas cuantas horas, recular.

El problema de fondo es que Rocha calculó que la Presidenta estaba acorralada. Supuso que su discurso de defensa de la soberanía era una armadura y asumió que Sheinbaum fungiría como escudo humano para proteger la unidad del partido a toda costa.

No lo culpo. Las palabras de la Presidenta fueron interpretadas así por muchos. Eso en sí supone un llamado de atención a afinar el discurso y, sobre todo, a tomar las medidas necesarias para no invitar a la impunidad.

Sin embargo, lo más relevante para Rocha cuando tomó la decisión de volver a la gubernatura fue que ya había desafiado a la Presidenta anteriormente y no había tenido consecuencias.

El año pasado, Ernestina Godoy le pidió a Rocha su renuncia ante el incremento en protestas en su estado. El entonces gobernador se negó. Argumentó que el pueblo lo había elegido y se quedó en el cargo a la brava. Semanas después, Sheinbaum visitó Sinaloa y cometió el error de no dar un golpe sobre la mesa.

El propio círculo cercano a Rocha contaba con asombro lo tibia que fue Godoy al pedirle su renuncia. Lo atribuían a su poca experiencia.

En realidad, a Rocha se le trataba con deferencia por un mero cálculo electoral. Entonces se creía que, sin él, la mayoría calificada en el Senado se rompería y los sinaloenses entrarían en rebelión rumbo al 2027.

Por todo lo anterior, Rocha pensó que esta vez no sería diferente. Se equivocó. Ahora el cálculo para la Presidenta ha cambiado.

Rocha ya no es, para Morena, un pasivo a tolerar para mantener la mayoría calificada. La mayoría calificada de facto ya se ha roto por las indisciplinas del Verde y el PT, y en 2027, Morena tiene poca esperanza de recobrarla.

Ahora, Rocha es un pasivo liso y llano. Su descarada permanencia en la gubernatura de Sinaloa habría supuesto un descalabro para Morena. El partido no sólo habría perdido Sinaloa en 2027 —debido a una división interna—, sino que lidiaría con protestas masivas de aquí a entonces. Existía, además, una alta posibilidad de que el rechazo público se contagiara a otras entidades.

El episodio, sin embargo, deja una lección crítica para Morena. La indisciplina no puede dejarse pasar sin consecuencias y el discurso de defensa a la soberanía debe separarse con claridad de la permisividad y la impunidad.

Sin una división clara entre ambos, cada vez más bufones se sentirán escudados para burlar los valores del obradorismo. Es tiempo de enderezar los incentivos. Otra licencia no basta. La decisión sólo puede venir desde Palacio. 

Lo contenido en este texto es publicado por su autora en su carácter exclusivo como profesionista independiente y no refleja las opiniones, políticas o posiciones de otros cargos que desempeña.


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Viri Ríos
  • Viri Ríos
  • viridiana.rios@milenio.com
  • Política pública con datos. Autora de @NoEsNormalLibro. Podcast #PoliticaYOtrosDatos. Enseño en @HarvardSummer. Harvard Ph.D. / Escribe todos los lunes su columna No es normal
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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