Esta semana varias encuestas reportaron incrementos en la popularidad de Sheinbaum [1,2]. Esto detonó una serie de especulaciones sobre qué lo causó, con muchos concluyendo que el abatimiento de El Mencho es la explicación más evidente. Otros, incluso, aseguraron que este tipo de ataques es la forma de pavimentar la de Morena en 2027.
El problema es que los datos dicen otra cosa.
Aun si los mexicanos suelen identificar a “la inseguridad” como uno de los problemas más importantes de México, la popularidad de Sheinbaum no se encuentra anclada a su lucha contra el crimen organizado.
La prueba es que, después del abatimiento de El Mencho, el porcentaje de personas que creen que la Presidenta hace un “mal trabajo” contra el crimen organizado aumentó (2 pts.) [1]. El porcentaje de personas que desaprueban a Sheinbaum porque creen que la Presidenta es aliada del narco y no “le pone un alto” también lo hizo (3 pts.) [2].
Los datos tampoco muestran una relación directa entre la popularidad de Sheinbaum y su política de seguridad.
El mejor momento de Sheinbaum (feb. 2025, 85 por ciento de aprobación) no concuerda con el momento en el que más mexicanos aprobaron su política de seguridad (abr. 2025) [1]. Más aún, desde octubre de 2025 y hasta antes de la captura de El Mencho, se habían observado incrementos modestos en la aprobación de la política de seguridad de Sheinbaum (+3 pts.), sin que ello se viera reflejado en una mayor popularidad para la Presidenta [1].
Esto no significa que la captura de El Mencho no haya sido popular. Lo fue y mucho [2]. Pero no puede confundirse una política popular con la fuente efectiva de popularidad de Sheinbaum. Ambas son muy distintas.
El ex presidente Calderón incurrió en esa confusión. Pensó que atrapar narcotraficantes (en su momento, una política popular) le daría suficiente fuerza para ganar las elecciones. En vez de ello, su partido perdió la Presidencia, quedando en tercer lugar.
La variable que más se relaciona con la popularidad de Sheinbaum (y que muy probablemente es la fuente efectiva de su popularidad) es la situación económica de la gente y los apoyos sociales. Desde que la Presidenta tomó posesión, cuando la gente siente que la economía y los programas sociales van bien, la popularidad de Sheinbaum sube y viceversa [1].
Lo mismo sucedía con López Obrador. De hecho, la popularidad del presidente comenzó a aumentar notablemente a partir de enero de 2024, momento en que se percibió una mejora en la economía [1]. En términos de voto, la variable que más explicó el voto por Morena en la elección de 2024 fueron los incrementos en salarios [3].
Es importante no confundir la percepción de la situación económica con el crecimiento económico porque ni son lo mismo, ni se mueven a la par. La economía en 2024 creció 1.4 por ciento. Casi nada. En cambio, la percepción de que el Ejecutivo estaba haciendo un buen trabajo en materia económica se duplicó, pasando de 27 a 66 por ciento [1]. No encuentro explicaciones concretas para este cambio, ya que, durante el mismo periodo, ni la confianza del consumidor aumentó, ni la pobreza laboral disminuyó [4].
Los datos son contundentes: atrapar narcotraficantes es popular, pero para ganar elecciones se debe mejorar la economía de las familias mexicanas.
Fuentes: [1] El Financiero, [2] Enkoll, [3] El País “Quién se convirtió al Morenismo” (Jun 24), [4] INEGI.
Lo contenido en este texto es publicado por su autora en su carácter exclusivo como profesionista independiente y no refleja las opiniones, políticas o posiciones de otros cargos que desempeña.