Comunidad

Todos hacen campaña… oficialmente nadie

Estos últimos días el calor se ha vuelto insoportable.

La sensación térmica sube, el pavimento hierve y las redes sociales comienzan a llenarse de más políticos recorriendo colonias, saludando ciudadanos, repartiendo sonrisas y descubriendo de pronto una pasión incontrolable por “escuchar al pueblo”.

Aunque oficialmente nadie anda en campaña.

México vive uno de esos momentos donde la realidad y el lenguaje decidieron divorciarse cordialmente.

Mientras el calendario electoral marca que las próximas grandes elecciones serán hasta el domingo 6 de junio de 2027, buena parte de la clase política ya arrancó desde hace tiempo la competencia real.

Solamente que ahora nadie quiere ser candidato… Eso sería ilegal.

Entonces aparecieron las nuevas especies de laboratorio electoral: “Coordinadores de defensa”, “guardianes verdes”, “promotores territoriales”, “enlaces ciudadanos”, “defensores del movimiento” y “constructores de transformación”.

Una fauna política donde todos hacen campaña sin admitirlo.

Todos saben perfectamente lo que está ocurriendo, pero nadie puede nombrarlo oficialmente porque la ley obliga a fingir.

Los partidos aprendieron algo muy valioso: no necesitan romper las reglas.

Basta con doblarlas elegantemente hasta volverlas irreconocibles.

Las redes sociales terminaron convirtiéndose en el refugio ideal de la precampaña eterna. Ahí no existen horarios, silencio electoral, regulación efectiva y mucho menos autoridad capaz de competir contra el algoritmo.

Porque el algoritmo premia exactamente lo que hoy buscan los aspirantes:

presencia constante.

Por eso comienzan a multiplicarse las entrevistas casuales, las caminatas improvisadas, las selfies con ciudadanos, las ayudas sociales oportunamente documentadas, los videos emocionales y los recorridos de territorio.

Hasta personajes pintorescos que descubren repentinamente un profundo amor por las causas populares.

Todo cuidadosamente diseñado para posicionarse sin decir explícitamente:

“Quiero aparecer en la boleta”.

El problema no es solamente jurídico.

También es cultural.

La política mexicana vive en una campaña permanente.

La autoridad electoral comienza a lucir cada vez más desgastada y los partidos ya aprendieron a moverse cómodamente dentro de las zonas grises.

La verdadera contienda ocurre todos los días en la pantalla del teléfono.

Porque en México las campañas ya no empiezan oficialmente.

Simplemente nunca terminan.


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Víctor Hugo Martínez
  • Víctor Hugo Martínez
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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