Comunidad

La prevención no puede esperar en Tamaulipas

L os datos duros presentados por la Coordinación Nacional de Protección Civil no dejan espacio para minimizar el riesgo ni para postergar las decisiones preventivas en el ámbito local: de los 43 municipios de Tamaulipas, 40 se encuentran en niveles de riesgo de inundación que van de alto a muy alto.

Durante la Sesión Extraordinaria del Consejo Estatal de Protección Civil y la Instalación del Puesto de Comando Estatal, se estableció que el verdadero epicentro de esta vulnerabilidad se localiza en la zona conurbada.

De los 111 puntos críticos detectados en todo el estado, la zona sur concentra la inmensa mayoría, una lista encabezada por Ciudad Madero con 57 puntos críticos y seguida por Tampico con 11.

Vivir a escasos metros sobre el nivel del mar, flanqueados por el río Pánuco y lagunas como Tierra Negra o Nuevo Amanecer, no es solo una condición geográfica; es una sentencia de alerta permanente.

Sin embargo, el meollo del asunto no radica en la ya conocida riqueza hídrica de la región, sino en la gestión del riesgo y la preocupante dependencia tecnológica.

El llamado de la autoridad federal a implementar mediciones manuales y diarias en los cuerpos de agua pone de relieve la importancia de complementar los sistemas de monitoreo con una supervisión permanente a ras de suelo, cotidiana y preventiva.

Esperar a que un sistema automatizado lance una alerta remota es apostar la seguridad de miles de familias de las colonias más vulnerables a la suerte del clima.

La vigilancia no puede ser una reacción de última hora cuando el agua ya superó el umbral crítico; tiene que ser una tarea diaria y obligatoria de los servidores públicos locales.

Aquí es donde la responsabilidad debe compartirse con una sociedad civil que históricamente ha sido más reactiva que preventiva.

La infraestructura urbana, asfixiada por una alta urbanización y canales frecuentemente obstruidos por basura, es un reflejo de una corresponsabilidad ignorada.

La autoridad municipal está obligada a mantener la red hidráulica funcional y a garantizar albergues seguros antes de que caigan los primeros 50 milímetros de lluvia, pero la ciudadanía debe involucrarse activamente en la cultura de la prevención y el reporte oportuno.

Mitigar el impacto de las inundaciones en Madero, Tampico y Altamira exige dejar atrás la apatía mutua. Gobernantes y gobernados necesitamos entender que, en la zona sur, la prevención no es una opción de agenda, sino la diferencia entre una temporada de lluvias controlada y una tragedia previsible.


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Víctor Hugo Martínez
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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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