Política

Fin de fiesta

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M+ El domingo, con la derrota, terminó para mí la fiesta mexicana del Mundial. 

Terminó con un lamento, desde luego, pero también con la sensación de no haberlo perdido todo, o de no haber perdido mal, de haber tenido un equipo que pudo ganar, que se recuperó rápido de sus errores, que hubiera tomado una clara delantera sin las jugadas geniales del portero inglés, y que cumplió honrosamente con su tarea de jugar para ganar.

Creo que los ingleses tuvieron suerte y México mala suerte, aunque la suerte en un juego parejo es argumento de perdedores. 

Admito el diagnóstico sobre mi argumento, en el sentido tradicional de que se parece a muchos otros diagnósticos, invencibles lugares comunes, sobre nuestra ingénita inferioridad futbolística.

“Jugamos como nunca, perdimos como siempre”. 

Creo que no jugamos como siempre, creo que jugamos mejor que siempre en este Mundial, y creo que no perdimos como siempre, perdimos jugando a fondo todo el tiempo y pudiendo, todo el tiempo, empatar y ganar.

No jugamos contra cualquier equipo, sino contra Inglaterra, cuyo triunfo sobre México lo vuelve candidato a ganar el torneo, porque quien pudo ganarle a este equipo mexicano en el Estadio Azteca, bajo la vibración única de ese estadio, y con diez hombres medio tiempo, desde luego puede ganar el Mundial.

Yo vi un equipo mexicano joven, duro, talentoso y peligroso, todo el camino. Nada que ver con aquella vieja depreciación de los ratoncitos verdes corriendo idiotamente tras la bola.

El que tenga memoria, que recuerde.

Vi un entrenador, Javier Aguirre, sobrio en la derrota y en la victoria, pedagógico. Veo a un cuerpo técnico que tendrá continuidad, con Rafael Márquez, y un equipo de jugadores en crecimiento.

Creí ver también un público distinto, loco en sus victorias y templado en su derrota final, aunque siempre áspero y loco, como ha sido siempre. Pero no resentido esta vez, ni violento, sino de la calidad de su equipo.

Gritó hasta vaciarse y luego aceptó la derrota, porque su equipo había jugado bien, aunque hubiera perdido. 

Terminó la fiesta del Mundial para México, admirablemente según yo. Ojalá el país pueda luchar contra sus problemas como la Selección Mexicana luchó con su Mundial.


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Héctor Aguilar Camín
  • Héctor Aguilar Camín
  • hector.aguilarcamin@milenio.com
  • Escritor, historiador, director de la Revista Nexos, publica Día con día en Milenio de lunes a viernes
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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