M+.- Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil se enteró en Latinus de que en un acto circense, la Presidenta acusó al gobierno de Estados Unidos de brindarle protección al cártel de Sinaloa. Sheinbaum hizo referencia a la detención de El Mayo Zambada, la Presidenta insistió en que se tiene que debatir el papel de Estados Unidos en estas acciones contra los cárteles mexicanos. La lógica voló en pedazos en el amplísimo estudio. Gil buscó en ChatGPT: la lógica se refiere a esa disciplina que estudia el razonamiento correcto y busca distinguir entre los argumentos válidos e inválidos.
Oigan, lean esto: “Es muy importante decirlo, la protección que se le ha dado a un grupo delincuencial en Estados Unidos, porque ellos los nombraron organizaciones terroristas, pero al mismo tiempo le están dando protección”. Pues a Gilga no le cuadran los círculos. La Presidenta afirmó que la conferencia matutina de este martes estará dedicada a hablar de la aprehensión de El Mayo Zambada en un vuelo que llegó a Estados Unidos con Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo Guzmán (…) “Vamos a dar a conocer mañana qué fue lo que dijo entonces el fiscal Gertz Manero, ¿qué fue lo que dijo entonces con cartas el embajador de Estados Unidos? ¿Y qué es lo que hoy se reconoce? ¿Y cómo se dieron las cosas? E incluso, contra este grupo, ¿cómo fue que se protegió durante un tiempo? Y cómo fue que se generó esta pugna interna de este grupo delictivo, porque impacta no solamente en Sinaloa”.
Vendaval sin rumbo
Gamés no comprende. En verdad, ¿cuál es el sentido de este berenjenal? ¿A dónde conduce y qué demostrará? ¿Que Estados Unidos protege al cártel de Sinaloa? Carambas, está rara la cosa. De acuerdo con Sheinbaum, en su exposición presentará una línea del tiempo desde 2000 y hasta la fecha, en donde se destaca la aprehensión de El Mayo.
Ah, ya entendió Gilga, si la línea del tiempo corre desde el año 2 mil, será muy fácil encontrar a los cómplices en el pasado remoto, antes, desde luego, de 2018. Que forma tan rara de hacer política, de armar casos, de defenderse de las presiones y del hecho definitivo: Estados Unidos quiere y requiere narcopolíticos mexicanos. La lógica destartalada ocasiona problemas políticos. Gil no se pierde la demostración de que Estados Unidos protege al cártel de Sinaloa.
Al segundo palo
Volvamos a la realidad, hablemos de futbol. Gil propone que nadie se desgarre las vestiduras, México jugó un gran partido contra Inglaterra. Mora, Romo y Lira, una revelación; Jiménez, Quiñones y Alvarado, mejor imposible; Sánchez, Vázquez, Montes y Gallardo defendieron hasta donde les dio el alma y el cuerpo. Bellingham se llevó puesto hasta tres veces a Sánchez hasta el fondo del área nacional mientras los centrales vigilaban a Kane. Eso vio Gamés.
Pickford le hizo una parada de terror a una paloma genial de Raúl Jiménez. Los que tienen edad como Gamés habrán recordado la histórica parada que Gordon Banks le hizo a Pelé en el Mundial de México-70. Más tarde, Jiménez insistió con una frentazo y Pickford voló para rechazar otro gol hecho. Si hay destino sobre la cancha, éste había escrito en piedra su decisión. Más no se puede. Acompañen ustedes a este ataque sin piedad dos errores mexicanos en cinco minutos. Ahora mal sin bien: todo esto no quiere decir que Gilga no se haya desgañitado y sentido un dolor en el alma.
España-Portugal, la decepción
La promesa del gran juego se quedó en un sueño incumplido. España ha decepcionado a Gilga. Sus jugadores parecen sufrir dolores del corazón: Baena y Oyarzabal se atragantaron de error con hueso frente al marco de Diego Costa. Yamal deambuló solitario por el corredor derecho. Cucurella y del Olmo no fueron dosis suficiente para adormecer los sentidos portugueses. En el minuto 90, Merino, un cambio desesperado antes de enfilarse a los tiempos extra, anotó un gol a un pase con teodolito de Ferrán Torres. España estaba en cuartos y Portugal se retiraba rumbo al Tajo, el río del desconsuelo. Mientras tanto, CR7 le decía adiós al futbol.
Todo es muy raro, caracho, como dirían algunos aficionados adoloridos: “Hoy el destino vistió otros colores”.
Gil s’en va