M+.- Un mínimo de elegancia, oigan. O, más bien, la clase que se ostenta a partir de la grandeza en lugar de la mezquina medianía que exhiben los resentidos.
Los Estados Unidos acaban de celebrar, este 4 de julio, el nacimiento de su nación hace 250 años. La gran mayoría de los países del planeta se sumaron a los festejos expresando una franca y declarada simpatía.
En el río Hudson de Nueva York tuvo lugar un espectacular desfile de veleros. Participaron, entre otros, el español Juan Sebastián Elcano, el chileno Esmeralda, el italiano Amerigo Vespucci y el peruano BAP Unión, el mayor de todos con 115 metros de eslora.
Muy bien, ¿y dónde estuvo el Cuauhtémoc, el buque insignia de la Armada de México, una nave que, como embajadora de esta nación, ha recorrido más de 800 millas náuticas y visitado cientos de puertos en todo el mundo?
Pues no, nuestro supremo Gobierno, desplegando, una vez más, la malquerencia que cultiva hacia nuestro vecino país, se desentendió de que la majestuosa nave fuera parte de eso. Fue todo un mensaje, con el remitente debidamente certificado y el destinatario debidamente avisado.
No paró ahí la cosa porque en las alturas del poder resonó otro comunicado –muy oportuno, al parecer, en vista de las magnas celebraciones dispuestas para reconocer las bondades de los Padres Fundadores— en el que se pretendió certificar que los descendientes de aquellos ejemplares jóvenes republicanos son, hoy día, un pueblo no bueno y, tan poco sabio, que adora, antes que nada, al dios dinero y que, a diferencia de nosotros –más allá de que nos permitamos abuchear los himnos nacionales de los adversarios futbolísticos y hostigar, en nuestra condición de anfitriones de un Mundial, a los equipos visitantes— carece de cultura verdadera.
No me explico, entonces, cómo fue que a esos rústicos se les ocurrió invitar a Chaikovski, en 1891, a que dirigiera su música en Nueva York. Lo del jazz tampoco me cuadra, ni la proyección universal de Hollywood, ni Faulkner, ni Hemingway, ni Georgia O’Keeffe, ni Bob Dylan…
Globalmente, Estados Unidos es el país que más gasta en cultura. Pero, bueno, sigamos con las provocaciones.
Ya ocurrió, en respuesta, lo del T-MEC. Falta el tema de los narcos de Morena…