Política

El escándalo de Pedro Sola

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¿Qué pasaría si yo le dijera que atrás del escándalo de Pedro Sola hay algo más? ¡Por el amor de Dios! ¿No se dio cuenta?

Algo o alguien, muy astuto, movió los hilos de las redes sociales para que todas y todas lincháramos al conductor de “Ventaneando”. Y no sólo lo consiguió, aprendió de nosotras, aprendió de nosotros.

Ahora ya sabe cómo manipularnos, cómo hacer que nos vaciemos en odio, cómo unirnos en algo que parece amor, que parece causa social, pero que no lo es.

¿O qué, a usted no se le hace demasiada casualidad que todo esto haya pasado justo al día siguiente del partido en que la Selección Mexicana fue expulsada de la gran fiesta futbolera del mundo?

¿A usted no se le hace demasiada coincidencia que esto haya sucedido exactamente en ese punto en que los “ratings” y en que los “views” se iban a caer y en que había que hacer algo muy rudo, muy radical, para sostenerlos, para catapultarlos?

Señora, señor, amigas y amigos del gobierno, amigas y amigos de la iniciativa privada: abran bien los ojos. Aquí están las claves del futuro inmediato. De las elecciones. De los negocios.

Como al algoritmo no le funcionó lo de la homofobia en el Fondo de Cultura Económica ni lo del periodista argentino que habló mal de México, entre muchos estímulos más, buscó y buscó hasta que encontró lo de los perritos.

¡Y funcionó! Los medios y las redes están tan agitadas o más que cuando jugaba la Selección Mexicana. Y en Grupo Salinas, si bien nadie está echando las campanas al vuelo por el más elemental manejo de crisis, debe haber una fiesta interna de locura.

¿Por qué? Porque este fenómeno demuestra que TV Azteca sigue estando en la jugada, que “Ventaneando” sigue siendo una poderosísima herramienta corporativa para hacer negocios y para ejercer influencia, y que el señor Pedro Sola sigue siendo capaz de llamar la atención de las multitudes. ¡Lo más cotizado de la comunicación actual!

Por favor no me vaya a malinterpretar. No estoy diciendo que Pedro, que Pati ni que todas ni que todos los demás hayan dicho o hayan hecho algo bueno. Incluyendo la disculpa.

Quiero que nos vayamos a un nivel macro: a la tremenda realidad que está por encima de esta historia.

Alguien nos utilizó. Alguien experimentó con nosotros. Alguien, que no somos ni nosotras ni nosotros, ganó. Nos ganó.

Seamos honestas. Seamos honestos. Pedrito no dijo nada que no haya dicho antes. “Ventaneando” no hizo nada que no estén haciendo en otros programas de televisión o en otros contenidos digitales.

Perdón pero yo que me dedico a esto, a diario veo decenas de irregularidades pavorosas.

Desde conductoras de noticias que le piden al pueblo de la Ciudad de México que salga a cortar árboles a discreción para impedir que se dañen sus carros hasta personajes que sueñan con disecar al Pato Merlín.

Todo el tiempo se está violando la ley. Todo el tiempo se está incitando a la desobediencia civil.

Todo el tiempo se están alimentando el odio, la violencia de género, la homofobia, el edadismo, la transfobia, el capacitismo, el maltrato animal, el racismo y el clasismo.

Hay muchas figuras públicas que viven de esto. Y viven bien. Son riquísimos. Son famosísimos. La clave de su éxito está en decir barbaridades. Cero culpas. Cinismo total.

Pasa en todas las fuentes. Pasa en todos los perfiles. Pasa en la derecha. Pero también en la izquierda. Nadie se salva. Usted conoce los nombres mejor que yo.

Y ni hablemos del impacto social de esto porque no acabaríamos nunca. Estos personajes han hecho escuela. Son Inspiración. Son formación. Son un éxito. Son un peligro.

Aprendamos: ¿qué fue lo que pasó aquí como para que súbitamente hayamos volteado a ver a Pedro Sola? ¿Qué fue lo que pasó aquí como para que “Ventaneando” se haya convertido en lo que se convirtió?

Fue muy sintomático ver a los personajes públicos de la más dudosa calidad humana contestarle al Tío Pedrito como si fueran diferentes.

Fue muy revelador ver a los usuarios de las redes sociales jugar al empoderamiento, a la superioridad moral, al “virtue signalling”, al Síndrome de Amok.

Fue muy ilustrativo ver hasta a los más serios portales y medios de comunicación potenciar esto, lucrar con esto, especular sobre esto.

Estamos ante algo que manda muchos mensajes muy profundos de cómo estamos, de quiénes somos, de qué país tenemos.

No es Pedro. No es sólo Pedro. Es algo más.

Quien no lo sepa leer tiene serios problemas porque no puede ser que una semana estallemos en golpes y empujones al grado de matar a cuatro personas “celebrando” y que a la siguiente tengamos un escándalo como el de los perritos. ¿O usted qué opina?


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Álvaro Cueva
  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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