Espectáculos

¿Y si no?

¡Bola de hipócritas! Primero idealizan a la Selección Mexicana y luego la satanizan. ¡No se vale! ¡Por la más elemental ética periodística! ¡Por la más básica congruencia! ¡Por salud mental, carajo!

En esta historia hubo muertos. Y murieron por nada. Para nada.

¿De qué le estoy hablando? De lo que usted, millones de mexicanas y de mexicanos y yo, vivimos frente a nuestros medios y plataformas el 5 de julio antes, durante y después del partido en el que Inglaterra sacó a México de la gran fiesta futbolera del mundo.

Vámonos por partes porque esto es delicadísimo. ¿Acaso vio usted la televisión ese domingo?

Desde la mañana, en los canales más importantes, vimos payasada y media pa´jalar “rating” fácil: si no eran dinámicas grotescas para ganar pantallas era el eco de los muertos en los festejos del partido contra Ecuador en los noticiarios sensacionalistas.

Pero todas las señales repetían lo mismo: “¿Y si sí?”

Quiero que se dé cuenta de la ausencia de madurez, de la falta de conciencia crítica y, lo peor de todo, de la manipulación para efectos de control, de comercialización.

Porque no nos hagamos tontas, no nos hagamos tontos. Entre más ilusionados, más compramos, más gastamos, más nos endeudamos.

El “¿Y si sí?” no era sólo la promesa de que le íbamos a ganar a Inglaterra. El “¿Y si sí?” era la certeza de que íbamos a seguir ganando y ganando hasta llegar a la final. ¡Hasta ser campeones del mundo!

Y en la cúspide de la enfermedad mental, nuestros “doctos” analistas defendían esta mentira con argumentos como la “localía” y la altura.

A ver, a ver, a ver, grandísimos charlatanes: ¿no se dan cuenta de que al afirmar que México podría ser campeón del mundo por local y por la altura están subrayando que podrían ganar por todo menos por su talento?

No sé usted pero yo estoy muy afectado por las narrativas de nuestros medios y plataformas porque lo único que hicieron fue reforzar la idea de que vivimos en un país mediocre y de gente urgida de satisfacciones que no se sabe controlar.

Y cuando les cayó el veinte de lo que generaron en los festejos, ahí sí: “pórtense bien”, “no chupen”, “respeten”.

¿Cómo me pides que respete si tú, desde tus promos, me estás enseñando a portarme mal? ¿Cómo me pides que no chupe si me estás vendiendo alcohol con 30 por ciento de descuento? ¿Cómo me pides que respete si entre ustedes, como narradores, no existe el respeto? ¡Todo mal!

No hablo de una empresa o de una institución en específico. Hablo de todas y de todos.

Esto es un problema cultural que se ha vuelto tan patético que una, que uno, ya no sabe qué fue primero: si “Viva mi desgracia! o “Te voy a ilusionar hasta exprimir el último punto de ‘rating’, el último centavo de tu cuenta”.

Y si no me cree, la invito, lo invito, a consultar los “testigos”: ¿Qué fue lo que pasó inmediatamente después del partido? ¿Qué dijeron en Televisa, TV Azteca, ESPN, ClaroSports, FOX, FOX Sports, Canal Once y sucursales anexas?

Quite las payasadas de “tengo el corazón roto”, “estoy muy triste” y todo eso. ¡Qué dijeron!

Todas, absolutamente todas las señales, se dedicaron a hablar de los errores de México:

¿Qué hicimos mal? ¿Qué decisiones estuvieron equivocadas? ¿Quién dejó de jugar como jugaba antes? ¿Quién debió haber hecho qué cosa y no lo hizo?

Nadie habló de los aciertos de Inglaterra. Todo era echarle mierda a México. El acento se puso en lo que hicimos mal. No en lo que los otros hicieron bien.

¿Por qué? Porque en nuestro imaginario colectivo, cuando perdemos, perdemos por nuestra culpa, por incompetentes, porque somos malos, porque así nacimos: fracasadas, fracasados.

¿Se da cuenta de lo terrible que es esto? Bueno, pues se pone peor porque a los tres segundos de inyectarnos este veneno ideológico, todas las empresas y todas las instituciones comenzaron a jugar a: “¡Gracias, México!”

Primero nos hunden. Primero nos convencen de que somos una porquería. Después nos dan las gracias. Después viene la lectura seudopositiva.

Volvemos al “Campeón sin corona”, a la romantización de la derrota, a que es muy bonito perder, ser pobre.

¡Bola de hipócritas! Primero idealizan a la Selección Mexicana y luego la satanizan. ¡No se vale! ¡Por la más elemental ética periodística! ¡Por la más básica congruencia! ¡Por salud mental, carajo! ¿O usted qué opina?


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Álvaro Cueva
  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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