Espectáculos

¡Es otra cosa!

Es tan gratificante que hablen como usted y como yo. ESPECIAL
Es tan gratificante que hablen como usted y como yo. ESPECIAL

Tal y como se lo prometí, hoy y todos los lunes, mientras esté al aire, le voy a escribir de “Guardián de mi vida”, la telenovela de las 21:30 de Las Estrellas.

¿Por qué? Porque no se vale que tengamos un melodrama seriado de este nivel en este país que presume de ser la cuna mundial de las telenovelas y que la prensa y los influencers le estén haciendo el caldo gordo a las plataformas extranjeras.

En esta producción de Juan Osorio se esconden los secretos de la nueva telenovela mexicana. Aquí es donde mis queridos hermanos de Corea y de Turquía van a tomar ideas para sus próximos lanzamientos.

Si usted no la ha visto por el futbol, no se preocupe. Está muy a tiempo para enganchar. De hecho, los cinco capítulos de esta semana son particularmente hermosos, divertidos y románticos.

Como ya vieron las audiencias de Estados Unidos y de VIX, aquí es donde terminaremos de conocer a los personajes y de entender los más suculentos secretos.

¿Cuál es la nota? ¿Qué tiene de nuevo este concepto? ¿Por qué hay que verlo?

Vamos a decirnos la verdad: la telenovela tradicional mexicana se ha convertido en un producto muy tóxico por mil y un razones vinculadas a su anticuada narrativa.

No sé usted pero yo, por ejemplo, no creo que una mujer sólo valga cuando es virgen ni que el matrimonio religioso sea la máxima aspiración del ser humano.

Amo profundamente “Guardián de mi vida” porque rompe con el pasado, porque sus protagonistas son mujeres que sí representan a las mujeres de hoy, porque sus valores son los de las mujeres de hoy y porque cuando las mujeres de hoy las vean, se van a reconocer en ellas.

Sofía (Silvia Navarro) es la maternidad encarnada. Su hija es su vida. Pero no por eso ella no es capaz de reconocer que su matrimonio ya no funciona, que necesita amor y que debe hacer las paces con su pasado familiar al mismo tiempo que trabaja, escribe una novela y pinta.

Bárbara (Paulina Goto) es exactamente como muchas de las chicas de hoy: increíblemente sensible, profundamente inteligente, con muchas ganas de ser, de amar, de vivir pero sola, mucho muy sola por culpa de los estereotipos, de las expectativas, de la inexperiencia y de sus inseguridades.

Gina (Alejandra Ambrosi) es uno de los personajes más maravillosos de toda esta telenovela porque sabe que cometió un error y porque como no se puede perdonar, lo único que le queda es retener a Franco (Daniel Arenas) a como dé lugar. ¡Como en la vida misma!

Grecia (Kimberly Dos Ramos) no es una villana. Para mí es una mujer admirable, una estratega que sabe lo que tiene y que lo usa a su favor. ¿Verdad que esto no es malo? Perdón. Se tenía que decir. Y se dijo. Por eso está buena esta novela.

Catalina (Gaby Platas) es la sorpresa mejor guardada de este magnífico trabajo audiovisual porque si usted pensaba que por tratarse de una telenovela esto iba a ser superficial, ¡no, señora!, ¡no, señor!, por mujeres como ella es que hay multitudes protestando en las calles. ¡La adoro!

Hablemos ahora del tono. Las actrices y los actores de esta telenovela no hablan ni como en recitación del 10 de mayo ni como en película de Pedro Infante.

¡Hablan como hablamos usted y yo! Eso es tan gratificante. Para que entienda el tamaño, le voy a pedir un favor: échele un ojo al episodio de hoy, tápese los ojos un momentito y escuche a Silvia Navarro.

Habla con una naturalidad impresionante. No es serie. Es telenovela. Pero no es esta cosa intensa, pesada y teatral de antes. Es conexión total. Como digital.

Y ni nos metamos con Paulina Goto porque desde los tiempos de Anahí en “Rebelde” que yo no veía que alguien creara un personaje en esta tesitura tan riesgosa que pudiera decir tantas cosas sin hacer el ridículo.

Se nota que hubo un trabajo de planeación. Se nota que su equipo de directores, encabezado por Eric Morales, sí le echó ganas y que sí quiso romper esquemas sin caer en lo que caen todos: sexo, narco, violencia, groserías.

Si no me cree, le tengo un reto: cuando vea los capítulos de esta semana, deténgase en esos momentos en que las actrices y los actores, en lugar de estar actuando frente a sus compañeras y compañeros, están actuando de frente a la cámara.

¡Son momentos de oro! ¡Como de cine del mejor! Va sentir que un figurón como Alejandro Camacho o que un joven titán como Diego Klein le está hablando directamente a usted.

Es muy fuerte. Felicidades a los editores. No hay manera de mirar esos guiños de genialidad y de no sentirlos. De no involucrarse. De no ser parte.

Luche con todas sus fuerzas por ver “Guardián de mi vida” todas las noches en Las Estrellas. Es otra cosa. En serio.


Google news logo
Síguenos en
Álvaro Cueva
  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.