Opinión
Teresa Vilis
Teresa Vilis
  • Poder sin poder

    El poder es otra cosa: un cuarto sin ventanas donde el aire se estanca, un ecosistema cerrado donde la vida se reduce a pequeñas maniobras para conservar el lugar.
  • Charcalajara

    Guadalajara no se inunda solo porque llueve mucho. Parece que prevenir no es prioridad. Es más cómodo reaccionar que actuar a tiempo.
  • Las manitas del WhatsApp

    Las manitas de WhatsApp, por ejemplo, ofrecen una escena reveladora. Aparecieron una mañana, sin mucho anuncio, y desde entonces están ahí, dispuestas en orden creciente de melanina
  • Machósfera

    La machósfera digital captura a jóvenes en relatos de odio que disfrazan miedo, resentimiento y soledad masculina.
  • La envidiosa

    La envidia, en el cuerpo de una mujer, no es señal de maldad, sino de hambre emocional. De frustración histórica. De vidas vividas a medias por miedo al qué dirán.
  • Las bolas naranjas

    Un día llegaron las bolas naranjas. No fue una invasión, tampoco una conspiración. Simplemente aparecieron. Se acomodaron en las banquetas, en los edificios de gobierno, en los espectaculares.
  • Cansancio

    Estoy cansada de la gente que hace de la fatiga una virtud. Esa que se ofende por todo, que dramatiza cada trámite como si estuviera cruzando el desierto de Sonora sin agua.
  • Somos lo que somos

    Siempre se dice que el ser humano es bueno por naturaleza. Que si uno escarba lo suficiente debajo del miedo, del rencor o del silencio, aparece la bondad. Se dice para consolar, para justificar, para seguir. No es cierto.
  • Las chicatanas

    Las chicatanas me dan ternura, aunque todavía me cuesta acercarme. Hay algo en ellas —en su torpeza al volar, en su cuerpo oscuro y grande, en sus patas tiesas— que me sigue provocando una incomodidad infantil.